Tres hechores del atentado contra Hamid Karzai fueron liquidados por los guardaespaldas estadounidenses que cuidan al presidente.

Intentan asesinar a presidente afgano

El mandatario Hamid Karzai sale ileso. Horas antes, explosión mata a 20 en la capital, Kabul. Todo ocurre días antes del aniversario de ataques del 11 de septiembre EFE KABUL.- El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, sobrevivió ayer a un intento de asesinato en la ciudad de Kandahar, horas después de que al menos una […]

  • El mandatario Hamid Karzai sale
    ileso. Horas antes, explosión mata a 20 en la capital, Kabul.
  • Todo ocurre días antes del
    aniversario de ataques del 11
    de septiembre

EFE

KABUL.- El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, sobrevivió ayer a un intento de asesinato en la ciudad de Kandahar, horas después de que al menos una veintena de personas murieran por la explosión de un coche bomba en Kabul.

Karzai, que había viajado al antiguo feudo del régimen integrista talibán para asistir a la boda de su hermano, salió ileso del atentado perpetrado por un individuo, aparentemente afgano, pero que aún no ha sido identificado.

El presidente abandonaba la residencia del gobernador de Kandahar, Gul Agha Sherzai, cuando el asaltante, que vestía el uniforme de la nueva Policía afgana e iba armado con un kalashnikov, se acercó al vehículo de Karzai y descargó dos ráfagas de balas.

Fuerzas especiales estadounidenses encargadas de la seguridad del presidente dispararon para protegerlo y causaron la muerte de tres personas, según testigos presenciales, mientras que Sherzai resultó herido levemente en el tiroteo.

El intento de asesinato de Karzai, que asumió la presidencia en diciembre y fue ratificado en el cargo por la Gran Asamblea o Loya Yirga este verano, se produjo sólo horas después del mayor atentado perpetrado en Kabul desde la caída de los talibanes en noviembre pasado.

La explosión tuvo lugar a las 14:55 (04:25 en Managua), a unos 50 metros del Ministerio de Información y cerca también del Ministerio de Interior, en una zona comercial en el corazón de la ciudad.

Testigos presenciales aseguran que de inicio se produjo una primera deflagración, a la que siguió minutos después la explosión de un poderoso artefacto, que al parecer fue instalado en un taxi aparcado frente a un edificio con tiendas de televisores y antenas de satélites.

La explosión convirtió la calle en un escenario dantesco, en el que se mezclaban los cuerpos de las víctimas y los heridos pidiendo auxilio, mientras los viandantes huían despavoridos del lugar.

El número de muertos que provocó la explosión sigue siendo confuso, aunque las últimas versiones oficiales hablan de al menos una veintena de muertos y más de 60 heridos.

¿OBRA DE AL QAEDA?

La Policía sospecha que detrás de este último ataque a Karzai están “Al Qaeda”, la red terrorista del saudí Ossama Bin Laden, acusada de los atentados del pasado 11 de septiembre, o elementos del derrocado régimen del talibán.

La figura de Karzai representa el cambio vivido desde entonces en Afganistán, que ha logrado salir del oscurantismo al que estaba sometido y, con la ayuda internacional, ha comenzado a afrontar la reconstrucción de un país devastado por la guerra.

“Mediante sus actividades incansables, el presidente Karzai ha proyectado la imagen del Afganistán del futuro y ayudado a su país y [a] su pueblo a recuperar su dignidad y respeto ante los ojos del mundo”, dijo el jefe de la Misión de la ONU para Asistencia en Afganistán (Unama), Lakhdar Brahimi, en la primera sesión de la “Loya Yirga”

Este líder pashtún moderado de 44 años llegó a la política desde el campo de batalla de Kandahar, aunque antes nunca había tomado parte en una acción militar.

Durante la lucha contra la ocupación soviética (1979-1989) sirvió como asesor de los “muyahidín” y como diplomático. Tras la retirada de las tropas de la URSS ocupó varios puestos de responsabilidad, pero como muchos otros afganos se decepcionó ante la incapacidad de los “muyahidín” para gobernar el país.

Karzai ha conseguido mantener un precario equilibrio entre las diversas facciones, grupos y tribus del país y ha logrado el retorno de más de un millón de refugiados, pero los intentos de asesinato que ha sufrido, la muerte de algunos de sus más estrechos colaboradores y atentados como el que hoy se cobró la vida de más de veinte personas en Kabul, ponen de manifiesto que se trata de una dura batalla.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí