Nostalgia por el uniforme

Desde el primer día de clases en la universidad te das cuenta que tu vida de estudiante no volverá a ser la misma. Se van para no regresar experiencias y hábitos únicos de la época colegial y de tu vida como adolescente. Ya no más recesos con aquellas amistades que has cultivado desde la primaria, […]

Desde el primer día de clases en la universidad te das cuenta que tu vida de estudiante no volverá a ser la misma. Se van para no regresar experiencias y hábitos únicos de la época colegial y de tu vida como adolescente.

Ya no más recesos con aquellas amistades que has cultivado desde la primaria, ya no vas a tener las competencias deportivas entre secciones, no vas a ir a paseos con todo el colegio, no vas a ser partícipe del ‘bulgareo’ que se arma en educación física, ni tampoco vas a disfrutar de las pláticas y los relajos que se arman en los recorridos.

Pero no sólo eso se termina, también se acaban los domingos de kermés y las fechorías que se hacen para despedir el año, que van desde dejar una firma con una dedicatoria de recuerdo en la camisa, hasta echarte huevo, talco y crema de afeitar en el pelo.

El ritmo de vida que te espera en la universidad es otra. Empezando por el primer día de clases. Ese día la mayoría, como en el colegio, quiere estrenar de pies a cabeza, y todos toman como consigna el dicho que reza “Así como te ven, te tratan”. Y como aquí ya nadie tiene que vestir los colores de la bandera que nos cobija, ni andar los mocasines resplandecientes, todos nos vamos de lo más chic a clases.

El propósito es mostrar a las caras nuevas que nos sentimos liberados de aquel uniforme azul y blanco que estuvo con nosotros durante once años, y que para la mayoría fue una tortura usarlo.

Y quizás durante el primer mes, el no tener que uniformarnos para ir a la universidad sea uno, entre tantos, de los mejores factores que hacen de la vida universitaria algo sin igual. Pero, ¿qué pasa cuando de repente dices: ésta ya me la puse, este pantalón ya no, esta camisa me la puse anteayer, la otra está mojada, aquélla sin planchar y estos zapatos no me van con este jeans? ¿Qué pasa cuando te das cuenta que en poco tiempo tenés que comprar más ropa?, si no vas a parecer foto ante la clase.

Seguramente te dan ganas de ponerte un uniforme. Aunque no precisamente sea aquel azul con blanco y zapatos negros que tanto criticabas en la secundaria.

Esto es una realidad, si no que digan lo contrario algunos estudiantes que en consenso han decidido usar uniforme en la universidad, y no sólo para darle un toque más elegante y serio a los de la facultad, sino también para evitar la fatiga de estar pensando. ¿Qué me pongo mañana para ir a clases?

Claro está, que de la vida colegial no sólo podemos decir que se extraña el uniforme, también se extrañan aquellos maestros que te consentían, y algunos hasta el rinconcito donde solían pasar la media hora del receso.

Pero bueno, no son las normas del colegio ni las flexibilidades que te da la universidad las que determinan cuál es la mejor época de tu vida. Eso lo decidís vos. Sólo recuerda que cada etapa trae consigo nuevas, diferentes y mejores experiencias, las cuales debes vivir y gozar al máximo con cautela.

Así que no reniegues del uniforme, no le subas el ruedo a la falda y no uses la camisa por fuera, porque a como dice el dicho: “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”.

Lorna Mora, 18 años, ex alumna del Colegio Teresiano y estudiante de primer año de medicina en la UAM.

“Sinceramente no me hace falta mi uniforme para nada, aunque a veces es necesario para no estar pensando qué ropa te vas a poner. Aquí en la universidad los de medicina tenemos un uniforme, pero no es exigido, es opcional”.

Suyén, de 17 años de edad y estudiante del V año del bachillerato en el Colegio Centro América.

“Claro que voy a extrañar el uniforme porque lo he usado toda mi vida, pero sé que también me va a gustar vestirme como yo quiera el próximo año cuando entre a la universidad”.

Alejandra Corea, 18 años, ex alumna del Colegio Americano y estudiante del primer año de medicina de la UAM.

“La verdad el uniforme a veces es necesario porque así no gastás tu ropa, y no estás pensando en lo que te tenés que poner. Creo que ésa es la ventaja de usar uniforme”.

Arlen Mago, 17 años, cursa v año en el Centro América.

“Creo que sí voy a extrañar mi uniforme porque es una rutina usarlo y andar de azul y blanco todo el tiempo. Pero si en la universidad me imponen uniforme no lo aceptaría porque ya estoy cansada de andar el mismo uniforme desde primaria”.

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