David green en pleno apogeo en las Mayores con los Cardenales de San Luis en 1992.

No se ha terminado

Joe Schuster Tomado del MAGAZINE de los Cardenales.-Después de todo por lo que ha pasado, hubiera sido fácil para Divid Green de los Cardenales, darse por vencido, sucumbir a la depresión o sentir lástima por sí mismo. Hace 20 años, llegó al equipo llevando la formidable marca de “Prospectos que no se pueden perder”. Quizás […]

Joe Schuster

Tomado del MAGAZINE
de los Cardenales.-Después de todo por lo que ha pasado, hubiera sido fácil para Divid Green de los Cardenales, darse por vencido, sucumbir a la depresión o sentir lástima por sí mismo.

Hace 20 años, llegó al equipo llevando la formidable marca de “Prospectos que no se pueden perder”. Quizás el próximo Roberto Clemente, dijeron algunos. Fue una promesa que él nunca cumplió.

Las próximas dos décadas vieron a Green sufrir una lesión en la temporada de 1982 que le costó un trabajo como principiante, se perdió en el alcohol rehabilitándose en 1984 y sobrevivió a una severa paliza que le propinaron cuatro hombres en 1995. Fue involucrado en un trágico accidente automovilístico, en el cuál el pasajero del otro automóvil murió poco después de una ataque al corazón. La policía alegó que Green estaba manejando intoxicado, un jurado de la Ciudad de San Luis determinó que Green si estaba intoxicado, pero no lo encontraron culpable de la muerte de la mujer. A pesar de todo pasó 90 días en prisión por una orden que decía que él debía realizar servicio comunitario y asistir a encuentros de alcohólico anónimos.

En su carrera de béisbol, entre 1980, cuando los Cardenales lo introdujeron al gremio y 1991, cuando él dejó el deporte por las buenas, Green pasó parte de todas las seis temporadas en las Grandes Ligas. El resto del tiempo estaba entre las ligas menores y el béisbol en México y Japón.

A pesar de sus dificultades y decepciones, Green sostiene que él no está amargado; de hecho, dice que es optimista.

“Di una buena carrera y siento mucho que haya sido corta, peso así es la vida algunas veces. Yo fui a la cárcel, pagué por mis errores, pero ahora, yo le quiero dar algo a la comunidad. El béisbol fue bueno para mí y ahora yo quiero recompensar en algo.

HIJO DE TIGRE

Pese a que algunos piensan que David Green tiene más edad de la que dice tener, en los libros de records en béisbol está plasmado que nació un 4 de diciembre de 1960 en Managua, Nicaragua. Era el hijo de uno de los mejores jugadores de Nicaragua de acuerdo a Milton Jamail, una autoridad en béisbol latinoamericano. Cuando Green tenía 18 años, los Cerveceros de Milwaukee lo firmaron con un contrato para las Ligas Menores. En los dos años que pasó en la organización, progresó muy bien, bateando .291 en su segundo año y ayudó a su equipo a llegar al campeonato de la liga.

Después de esa temporada de 1980, los Cerveceros mandaron a Green a jugar en las ligas mejicanas de invierno, donde ganó el titulo de bateo con .321. Ese diciembre, los Cardenales lo querían para las Mayores y negociaron con los Cerveceros, mandando a Ted Simmons, Pete Vuckovich y Rollie Fingers a Milwaukee a cambio de Green, Dave La Point, Sixto Lezcano y Larry Sorensen.

De acuerdo con el deporte en ese tiempo, a pesar de que Green tenía ahora que pisar un diamante de las Grandes Ligas, el no era un extra sino una parte importante del trato para los Cardenales. El manager Whitey Herzog, quien estuvo al mando de la negociación mientras estaba también sirviendo como manager, le dijo al “San Luis Post-Dispatch”. “Él es el mejor prospecto de la Ligas Menores… Uno puede ser ciego y todavía así ver que él puede jugar… El trato no se hubiera llevado a cabo sin él”.

Los Cardenales llevaron a Green a las Mayores para tomarse una taza de café al final de la temporada de 1981, a pesar de que él luchó un poco al principio, pasaron 24 días antes de obtener su primer hit”.

La temporada de 1982, a pesar de todo, fue un poco diferente, cuando Green pareció explotar como una de las principales fuerzas de un equipo que ganaría la Serie Mundial. Durante las primeras cinco semanas, el novato de 21 años estaba entre los líderes de bateo de la Liga Nacional, con average de .316. Era una de las partes cruciales de la compleja estructura del pelotón de Herzog, valorado por su velocidad inigualable y su defensa en el outfield.

¡LA LESIÓN, OH NO!

Todo cambió el 7 de mayo. Aunque nadie puede decir que todas las dificultades que siguieron a Green después eran el resultado de lo que pasó esa fecha, es de todas maneras un punto de referencia conveniente, un momento para señalar y decir, antes de esto, Green estaba tal vez en el camino de convertirse en otro Roberto Clemente.

Todavía después, él se convirtió en el jugador que en los próximos nueve años iba a arrasar entre las ligas Mayores y las Menores, el béisbol en Japón y México. El jugador que terminaría en rehabilitación por alcoholismo y eventualmente en la cárcel después del arresto por cargos de conducir tomado.

En ese viernes por la noche en 1982, los Cardenales estaban jugando contra Atlanta, el equipo que ellos eventualmente derrotaron en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en octubre. En el octavo inning, Green bateó contra el as relevista de los Bravos, Steve Bedrosian y llegó hasta primera, Cuando Bedrosian se movió para cubrir la base, el se cruzó frente de Green, quien se detuvo para impedir la colisión, desgarrando su tendón de la corva derecha.

El estaría imposibilitado de dos a cuatro semanas, estimó el equipo, pero Green se recuperó rápidamente y estaba de regreso después de 15 días de estar en la lista de inhabilitados.

Cuando Green salió de la lista de los incapacitados, jugó mucho menos seguido en las semanas siguientes, y McGee ocupó un lugar en el lineup. El equipo terminó enviando a Green a Triple A porque querían que jugara cada día para honrar sus formidables habilidades. Green dice que para ese tiempo él no lo entendía y tomó la degradación con despreció, como un insulto.

De todas maneras, bateó .345 y se llevó a casa 40 carreras en 46 juegos antes de retornar a San Luis el cinco de agosto.

“Algunas veces yo pienso (en ese juego con Bedrusian primeramente)” Green dice ahora. “Es justo allí, en la esquina de mí o como si estuviera pasando y es sólo cuando parpadeó el ojo que se va. Yo pienso en eso y en cuán diferente hubieran sido las cosas, sino hubiera pasado, si yo no me hubiera detenido y hubiéramos chocado. O si el jugador que me reemplazara no hubiera sido McGee. Yo pienso si todas aquellas cosas que hubieran sucedido”.

LLEGABA EL FIN

No fue como si la carrera de Green terminara entonces. El tuvo una temporada sólida en 1983, bateando .284 con 34 robos de base y 69 remolques y siguió a eso, en 1984, con 15 jonrones y un average de .268. En ese año, a pesar de todo, Green fue enviado a rehabilitación. El febrero siguiente los Cardenales lo negociaron con San Francisco, como parte del trato de trajo a Jack Clark al equipo. Green terminó en San Luis al Final de la temporada de 1987 y a pesar de que jugó solamente 14 juegos para los Cardenales, el tuvo por lo menos un momento de gloria, cuando el ayudó a ganar el juego de la “late season” con su primer jonron en dos años.

Esa sería su último jonrón en las Ligas Mayores y cuando el equipo hizo los playoffs, Green fue dejado fuera de la lista de la postemporada.

Después de 59 juegos con los Rangers en doble A, con el equipo Tulsa, David Green se retiró del deporte a la edad de 30 años.
Traducción: Tania Tijerino

NOTICIA RELACIONDA
¿Y ahora qué hace Green?
¿Campbell o Green?
Campbell era impresionante
“Los tres estamos parejos”  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí