Aunque tienen que caminar grandes distancias para llegar a los lugares de trabajo, los campesinos cargan sus instrumentos, dispuestos a la faena diaria.

Más desempleados del café se “alzan” en plantones

Un mil 762 campesinos fueron contratados para labores comunitarias, pero surgieron nuevos plantones Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected] Mientras los campesinos que estaban en los plantones sobre la ruta Matagalpa–La Dalia fueron empleados para realizar obras comunitarias en caminos rurales de los municipios El Tuma–La Dalia, San Ramón y Matagalpa, otras decenas de obreros agrícolas […]

  • Un mil 762 campesinos fueron contratados para labores comunitarias, pero surgieron nuevos plantones

Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]

Mientras los campesinos que estaban en los plantones sobre la ruta Matagalpa–La Dalia fueron empleados para realizar obras comunitarias en caminos rurales de los municipios El Tuma–La Dalia, San Ramón y Matagalpa, otras decenas de obreros agrícolas salieron a las carreteras en demanda de alimentos, medicinas y empleos.

Al menos, tres nuevos plantones de campesinos aparecieron en las zonas de La Corona, La Pacayona y el casco urbano de San Ramón, en el municipio del mismo nombre, además de los que se han mantenido en el poblado de El Tuma y otros disgregados al norte del municipio El Tuma–La Dalia.

Roberto Espinoza Gamboa, delegado departamental del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) en Matagalpa, indicó que un mil 762 campesinos que estaban en los primeros plantones fueron contratados para realizar labores de limpieza del derecho de vía, bacheos, rehabilitación de cunetas, muros de contención, entre otras actividades que se realizan en caminos rurales. Por esas actividades, los obreros devengan 30 córdobas diarios.

Los campesinos fueron contratados por cuatro meses, mientras se acerca la cosecha cafetalera y puedan nuevamente regresar a los cortes en las distintas haciendas.

Gamboa precisó que hasta ahora, el IDR ha desembolsado cerca de dos millones y medio de córdobas para pagar el salario a los obreros agrícolas e indicó que el monto total del proyecto es de siete millones de córdobas, por lo que no existen perspectivas de ampliar el programa y beneficiar a más campesinos que están apostados en nuevos plantones.

El IDR, en conjunto con las alcaldías de los municipios afectados, programaron la rehabilitación de unos 550 kilómetros de caminos ramales, durante los cuatro meses que durará el programa de asistencia a los obreros agrícolas que fueron distribuidos en cuadrillas.

Por ahora se están rehabilitando 12 tramos con una extensión de unos 150 kilómetros, de los que ya hay avances significativos en aproximadamente 100 kilómetros.

Pese a manifestar su agradecimiento al Gobierno por brindarles empleos, los obreros agrícolas se quejan de las grandes distancias que tienen que recorrer a pie para llegar hasta los lugares donde están laborando, como es el caso de los campesinos que rehabilitan el tramo Cuatro Esquinas–La Lucha, y El Tuma–La Dalia.

En tanto, los campesinos que estaban en el plantón de la Entrada a El Roblar, en el municipio de San Ramón, iniciaron a trabajar el recién pasado 7 de agosto y según Conny Alicia García García, “todavía estamos débiles y enfermos, yo, por ejemplo, ando con malaria y sólo pedimos que no nos pongan metas muy pesadas, que sean flexibles con nosotros”, sugirió.

BUSCAN MáS AYUDA

Raúl Antonio López Dávila, alcalde de San Ramón, advirtió que todavía hay muchos desempleados, por lo que “estamos tratando de resolver con otros organismos como CRS (Catholic Relief Service), el Instituto Nicaragüense de Fomento municipal y la Presidencia de la República.

AMORTIGUANDO LA CALAMIDAD

Porfirio González González, líder del extinto plantón de El Hular, señaló que “tal vez algunos no ajusten con el pago y no cubren todas sus necesidades, pero la mayoría sí cubre sus necesidades y el pueblo se siente agradecido porque el Gobierno nos está cumpliendo y nos dio este trabajo. Los niños y ancianos ahora pueden tener acceso a su lechita y a sus alimentos”.

-Juan José Salgado Castro, del sector conocido como Las Cañas, indicó que el empleo que les brindó el IDR “viene a amortiguar la calamidad en la que estaban nuestras comunidades”.

-Digna Rivera Centeno, residente en Ciudadela El Hular, de El Tuma–La Dalia, reconoció la oportunidad de trabajo, pero se quejó porque el pago de sus salarios llega con cinco días de retraso y “cuando ese pago viene ya los riales los debemos”, resintió.  

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