Desmitificación

Orlando Furlán En un corto tiempo se han desmitificado dos de los personajes históricos nicaragüenses más conocidos: Rubén Darío y Augusto C. Sandino, hecho que considero saludable por exponer la sustancia humana de la que están constituidos todos los hombres y mujeres que pasan a las páginas de los libros de la historia universal pero […]

Orlando Furlán

En un corto tiempo se han desmitificado dos de los personajes históricos nicaragüenses más conocidos: Rubén Darío y Augusto C. Sandino, hecho que considero saludable por exponer la sustancia humana de la que están constituidos todos los hombres y mujeres que pasan a las páginas de los libros de la historia universal pero que no implica necesariamente que debido a las “debilidades” señaladas sea condenada toda su obra y tachados sus nombres de los libros de texto.

En el caso de Sandino, es casi imposible hacer un análisis completamente imparcial y despolitizado de su figura histórica debido a la polarización política nacional, es reciente el período político que vivió el país durante la década de los ochenta llamado sandinismo, uno de los partidos políticos más representativos del país lleva en sus siglas el nombre de Sandino, por lo que cualquier comentario a favor o en contra podría ser considerado como un comentario político en lugar de reflejar un hecho histórico.

En una época en que los héroes importados de esteroides y de silicona son los modelos a seguir, en los que, por supuesto, no se podrá encontrar ningún tipo de defecto por ser completamente imaginarios y que nunca se verán expuestos a las dificultades de la vida real como el envejecimiento, problemas familiares, necesidades fisiológicas, seducción del poder, tentaciones carnales, etcétera. Son los héroes ideales, pero no existen.

Que la conducta en todos los aspectos de la vida de un héroe debe de ser totalmente intachable es también un mito que debemos desmitificar, y nos hacemos la pregunta, o queremos que nuestros hijos crean en héroes imaginarios, o les enseñamos que, aunque una persona común tuvo durante su vida algún tipo de flaqueza humana, en un momento dado realizó una acción que lo hizo merecedor de un lugar preferencial en la historia del país. Personalmente, prefiero decir a mi hija la verdad.  

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