Jorge A. BañalesEFE
WASHINGTON.- Un meteorito impactó la Tierra hace unos 3,470 millones de años y dejó una marca que se extiende desde Sudáfrica hasta Australia, en el bombardeo cósmico más antiguo del que tengan rastro los investigadores, se anunció ayer.
La Tierra era joven, tenía apenas 1,000 millones de años, y la colisión con el meteorito de unos 12 kilómetros de diámetro tuvo un efecto crucial en las nacientes formas de vida, según geólogos de la estatal Universidad de Luisiana y de la Universidad de Stanford (California).
Donald Lowe, profesor de Geología y Ciencias Ambientales de Stanford, indicó que el impacto de tal meteorito pudo haber tenido un efecto mayor sobre la vida en la Tierra que el que, supuestamente, aniquiló a los dinosaurios hace unos 65 millones de años. Tras 20 años de trabajo, la investigación se publicará en el número del viernes de la revista Science.
A partir de las observaciones de la Luna y de Marte, los científicos concluyeron que las áreas interiores del Sistema Solar —desde el anillo de meteoritos entre Marte y Júpiter hasta el Sol— fueron blanco de una granizada cósmica que incluyó asteroides y otros objetos, hace 3,500 a 3,800 millones de años.
“De lo que ahora damos cuenta es de un impacto único, de un solo meteorito que dejó depósitos desde Sudáfrica a Australia”, una franja de unos 7,200 kilómetros, indicó Lowe.
Lowe y sus colaboradores, Gary Byerly y Xien Xie, de la Universidad de Luisiana, no tienen la menor idea de dónde exactamente ocurrió la supuesta colisión, y tampoco han hallado restos del meteorito.
Pero sí hallaron formaciones geológicas desde el cratón de Kaarvaal, en la zona fronteriza entre la actual Sudáfrica y Zimbabwe, hasta el cratón de Pilbara, en el oeste de Australia.
Un cratón es un área continental estable que ha sufrido escasa transformación durante un largo período, normalmente desde antes del inicio del período mesozoico (entre 250 a 65 millones de años).
La corteza de la Tierra cuenta con pocas formaciones que tengan más de 2,500 millones de años, y los investigadores hallaron sedimentos que datan de unos 3,470 millones de años, cuando en el planeta los únicos seres vivientes eran las bacterias unicelulares.