El éxito de la reciente final de la ACB entre los Tiburones-Bancentro y los Pumas de la UNIVAL, es un reflejo del despertar del básquetbol nicaragüense, aun en medio de las divisiones en la dirigencia.

El baloncesto nica se levanta y anda

Retando dificultades, falta de respaldo y divisiones internas, nuestro baloncesto está comenzando a mostrar indicios de mejoría Edgard Tijerino M. [email protected] Ver gráficoDesde siempre, nuestro baloncesto ha parecido una “Montaña Rusa”, subiendo difícilmente en determinados momentos y bajando vertiginosamente en otros, con unos cambios de velocidad que harían palidecer a un maestro de ese arte […]

  • Retando dificultades, falta de respaldo y divisiones internas, nuestro baloncesto está comenzando a mostrar indicios de mejoría

Edgard Tijerino M. [email protected]

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Desde siempre, nuestro baloncesto ha parecido una “Montaña Rusa”, subiendo difícilmente en determinados momentos y bajando vertiginosamente en otros, con unos cambios de velocidad que harían palidecer a un maestro de ese arte como lo fue Jim Palmer en sus últimos años.

Era fácil ser atraído hacia el baloncesto en los años 60 cuando yo estudiaba secundaria en el Ramírez Goyena… Era una época en que el deporte escolar vivía agitado porque cada colegio o instituto, se preocupaba por el despliegue de actividad muscular de la mayoría de sus alumnos. ¿Acaso no se nos recordaba constantemente aquello de mente sana en cuerpo sano?

Claro, fue un momento en que había más canchas de baloncesto que discotecas, pese a que conjuntos juveniles como los Rockets, los Music Masters y otros, subían los decibeles a nuestro alrededor.

Hoy, desgraciada, lamentable y tristemente, las canchas han desaparecido y las discotecas se han multiplicado, pero se hace un gran esfuerzo y ahí tenemos a gente como la de la UAM, o la UNIVAL, y los dirigentes de la ACB, levantando de la lona al baloncesto pinolero y haciéndolo caminar hacia un resurgimiento en forma llamativa.

AQUEL IMPACTO DEL 64

Como vago de medio tiempo mientras trataba de estudiar, fui hacia el baloncesto impulsado por el impacto del sector femenino… Vivía yo en el barrio del Teatro Darío, en un vecindario en el que destacaban Argentina Cajina y Blanca Sobalvarro, dos de las estrellas de aquel fulgurante baloncesto que llegó a conquistar un título Centroamericano en 1964… Y no muy largo, vivía Thelma Platt, la mejor canastera pinolera de todos los tiempos.

Se jugaba en el pequeño e incómodo Gimnasio Nacional, el que facilitaba el Centro Juvenil, y por supuesto, las canchas del Goyena y el Bautista, la primera bajo techo y con tabloncillo… Naturalmente, La Salle tenía instalaciones, y las Ligas Colegiales, trampolín para la Primera División, registraban una intensa actividad.

En la década de los 50 y en la de los 60, el baloncesto femenino era el dominante… La rivalidad entre el Salvadorita y el Centro de Pinturas, permitió reunir a una constelación de estrellas en esos dos equipos, que capturaban los mejores valores producidos por el Bautista, el Goyena, la Escuela Nacional de Comercio y otros centros.

Aquel equipo de 1964 fue impresionante, pese a que no se pudo contar con las mejores jugadoras del Centro, y el Capitán Arriaza, con el apoyo de Arturo Pallais, tuvo que utilizar como base al Salvadorita.

Con Thelma Platt, que fue capaz de acertar 45 de 50 tiros libres en el campeonato de la especialidad, al frente de una consistente ofensiva, Nicaragua ganó invicta el Centroamericano provocando una gran repercusión… Fanny Solís, muy joven, era otra temible canastera, en tanto Francis Arana, Norma Pallais y Pina Santamaría se encargaban de construir un muro infranqueable en la defensa… Ahí estaban Christian Lezama, Ingrid Baltodano y Lidia Poveda, redondeando un gran equipo en Costa Rica, mientras desde aquí, la fiera Socorro Cortés, la famosa china Cristina Chow, Argentina Cajina y otras de indiscutida categoría, permanecían pendientes del accionar del equipo.

CARLOTA, LA úLTIMA

La última gran jugadora que vi en acción, y que destacó fuertemente en un Centroamericano juvenil, fue Carlota Green… Ella comandó la nueva generación de jugadoras que presentó la UCA con Amelia Mallona, Bertha Mendoza y otras, manejadas por ese veterano entrenador lleno de paciencia y sabiduría llamado René Quintana.

Todavía batallaban firmemente Hezel Campbell, la inagotable Gloria Espinoza, Yelbita Meléndez, Ana Eva Torres y un grueso número de jugadoras que mantenían las tribunas llenas en los pequeños escenarios.

En los 70, vino el gran cambio… Con figuras como Leonardo Green, los hermanos Sequeira, Toño Blandón, los Shaeffer, los Padget, Mercado, Harvey Zelaya, y otros de salida, saltaron bruscamente al tapete Sammy Lambert y Clifford Scott como pilares fundamentales de una nueva y larga rivalidad entre UCA y Caminos, y el baloncesto masculino consiguió una gran notoriedad.

El talento de Marlon Torres, la puntería de Róger Valerio y Róger Largaespada, la versatilidad de Tumbuca Sequeira y Sergio Martínez, colaboraron eficazmente para que el Polideportivo España se convirtiera en el epicentro de la proyección del baloncesto masculino.

Y entraron en acción Los Pilines con muchos “resucitados”, demostrando como se podía aquietar el ritmo pero sacar el máximo provecho a la experiencia y la destreza… En esos alegres 70, con Tito Ruiz moviéndose como dirigente apoyándose en las teclas que movía María Elena de Porras, creció el baloncesto masculino, y Caminos reforzado con Sammy Lambert, fue subcampeón de un Torneo C.A. de mejores equipos del área.

Y EN LOS 80, LOS ULLOA

Pero la mayor repercusión se produciría en los años 80 con el advenimiento de los torneos “Carlos Ulloa”, que garantizaron la presencia de la URSS, Cuba, Bulgaria, casi toda Centroamérica, y diferentes equipos, en un evento de alto voltaje y atracción espectacular.

Todos querían venir al Ulloa, y el Polideportivo resultaba insuficiente para semejante desborde… Era la época en que Francisco Zambrano se instaló en la butaca presidencial de la Federación, y fue apoyado decididamente por el comandante William Ramírez y un grupo de dirigentes, entre los que destacaron José Dolores Gómez y el Ing. Salvador Ayestas.

Uno tras otro, los Ulloa mantuvieron el baloncesto en un primer plano… Surgió Paul Argüello, los hermanos Mullins, Jorge Luis Ayestas, y un grueso número de jugadores que se robaron el show por largos años.

Después de los Ulloa vino el diluvio… La falta de dinero para respaldar proyectos, y obviamente una falta de interés de las esferas gubernamentales en contraste con los visto en los 80, oscureció nuestro baloncesto.

Para remate, pugilatos entre dirigentes, afectaron más al deporte y fue necesario esperar que la gente de la ACB, un grupo encabezado por el Dr. Helio Montenegro y Jorge Luis Ayestas, asumiera responsabilidades, multiplicara gestiones, tomara riesgos y extendiera su atrevimiento, para llegar a una final como la recientemente disfrutada entre los Tiburones Bancentro y los Pumas de la UNIVAL.

El baloncesto, señores, está de pie y se mueve hacia delante… ¡Qué bien, amigos!

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