- Sectores interesados han hablado de la posibilidad de anular las últimas elecciones por el supuesto comprometimiento del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) con fondos ilegales.
Para muchos, las luces de alarma fueron encendidas por el grupo arnoldista que trata de intimidar al presidente Enrique Bolaños para que desista en la lucha contra la corrupción que los tiene “contra las cuerdas”. Otros, como los sandinistas, prefieren avistar un oscuro panorama, y hasta consideran como posible la propuesta de anular las elecciones.
Importantes juristas creen que ese escenario tiene muy pocas posibilidades.
Consuelo SandovalWilliam Briones Loá[email protected]
Un arbitraje de personalidades nacionales notables en una negociación de los principales actores políticos del país es la recomendación del analista político Aldo Díaz Lacayo, como alternativa para superar la crisis institucional y política que enfrenta Nicaragua.
Observó que los poderes Ejecutivo y Legislativo dirigidos por Enrique Bolaños y Arnoldo Alemán están confrontados, y ambos intentan anularse mediante amenazas de encarcelamiento por presuntos actos de corrupción, o la anulación de elecciones que pasaría por la destitución de todos los electos, desde el presidente pasando por los diputados, alcaldes y concejales.
Aclaró, sin embargo, que teóricamente existe esa probabilidad, pero en la práctica no ve ninguna posibilidad de anulación de electos.
Sostuvo que el Consejo Supremo Electoral tiene su propia problemática interna y abrió causa contra el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y la Corte Suprema de Justicia está incompleta porque solamente cuenta con 11 de los 16 magistrados, y con esta situación, explicó, no podría jugar un papel determinante en caso que se requiriera su concurso.
Por su lado, la Procuraduría está enfrentada a otras dos instituciones que son la Fiscalía y la Contraloría, agregó.
Ante este oscuro y complejo escenario nacional, Díaz propone una solución política negociada para evitar el colapso total del país, en el que subyace un problema económico profundo de grandes magnitudes.
La propuesta del analista contempla la creación de un equipo de arbitraje conformado por notables que se encargarían de resolver el problema de la parálisis institucional, el entrabamiento judicial y sentar las bases para que se reactive la economía nacional.
Expuso que un arbitraje implica que las partes reconozcan la existencia de un litigio, y, segundo, las calidades humanas y capacidad equitativa de los árbitros, cuyo equipo empezaría su trabajo con el acercamiento a cada una de las partes y al final se realiza un diálogo final.
Lamentó que dos de los principales actores, Bolaños y Alemán, se nieguen y repelan mutuamente su capacidad de interlocución, porque según dijo, ni el Presidente considera interlocutor válido al presidente de la Asamblea, ni éste al mandatario.
Razonó que Bolaños ha sido más contundente al excluir a Arnoldo Alemán de una posible negociación política, aunque el ex mandatario ha hecho lo propio a través de sus actitudes y declaraciones públicas leídas entrelíneas.
Aclaró que ninguno de esos sectores y la comunidad internacional quieren que el PLC quede decapitado, pues consideran que el mayor beneficiado sería el Frente Sandinista, que de forma automática emergería con fortaleza, y prefieren evitar privilegiarlo políticamente, posición que complica aún más una solución.
LOS ÁRBITROS
El conjunto de arbitraje que propone Aldo Díaz Lacayo podría estar integrado, a su criterio, en el aspecto político por el ex canciller Emilio Álvarez Montalbán, quien posee mucha experiencia y reconocimiento en el ámbito político y judicial.
Sugirió al ex magistrado del Poder Judicial, Rodolfo Sandino Argüello, cuya personalidad es reconocida por sus posiciones independientes y equitativas.
Por último propuso la presencia de la jerarquía católica, porque es vital desde el punto de vista del establecimiento político nacional, no obstante los señalamientos por su aparente parcialización a favor de un sector liberal, en clara referencia al arnoldismo.
“No se la puede invitar (a la jerarquía) porque ha tomado partido, entonces se me ocurre que también debería formar parte de este equipo de arbitraje de altísimo nivel, monseñor Pablo Antonio Vega, que es un obispo de mérito, muy respetado por todos los sectores, que ha mantenido una posición muy clara, independiente, apegada a los principios cristianos y a la ética”, consideró.
ORTEGA ERA UNO DE LOS FIRMANTES
Díaz Lacayo lamentó que el grupo de los noventa firmantes de una carta de apoyo al presidente Enrique Bolaños haya condicionado la suscripción del documento a la exclusión del secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega, a quien el gobierno le había pedido su apoyo y él se lo había concedido. Incluso, dijo que el propio equipo de asesores del mandatario también se opuso. “Fue un error político”, dijo.
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