Leonel A. Marín McEwan
En su columna “Nada Personal” de Douglas Carcache, “El ocaso al pie del café” publicada el 5 de agosto, nos da a escoger dos opciones: “sustituir ese cultivo o reducir sus costos de producción para sobrevivir, esperando al pie de sus cafetos a ver si aparece un milagro o la ruina”. Como productor cafetalero escojo la segunda opción por diferentes razones que a continuación detallo:
1. En Nicaragua el café es la actividad económica más importante y los productores de este grano podemos continuar cultivándolo durante muchos años, aún si los créditos son bajos porque el café aunque en crisis representa un 30 por ciento de ingreso de divisas para el país y representa el 33 por ciento de la actividad económica agrícola.
2. El cultivo del café es una actividad agrícola a largo plazo y perenne, sus precios no tienen efecto en la oferta a corto plazo, pero a largo plazo sí tienen un efecto notable.
3. Evidentemente que mientras las existencias mundiales sean abundantes y los precios bajen, es mejor plantar menos y prestar mayor atención a cada cafeto, en lugar de plantar densamente en fajas de contorno o en el sistema de setos sin sombra y tratar a los cafetos como si fuesen nabos cultivados.
4. El gobierno debe proveer asistencia técnica especializada para mejorar la calidad, productividad por manzana, a potenciar la agroindustrialización de subproductos del café a como menciona el Lic. Carcache e impulsar el café orgánico.
5. Colapso cafetalero no va a haber como el colapso algodonero. Hay que promover el multicultivo o diversificación en áreas de tierra fértiles y conservar cuidando los cafetales.
6. Hay que tener visión empresarial minimizando los costos, mejor eficiencia, calidad y ser más agresivos en el mercadeo internacional. No se trata de esperar un milagro sino de buscar soluciones conjuntas e integrales entre todos.