Dr. Emilio Montes Flores [email protected]
Si no mal recuerdo es la tercera vez que he tenido la oportunidad de leer de parte del Sr. Joaquín Quadra la anécdota de las arras del ex presidente Cárdenas y que nuevamente fue publicada el domingo pasado en LA PRENSA en franca colación a las joyas compradas fraudulentamente por el Dr. Alemán, y llama la atención la forma en que el historiador quiere dejar sentado este ejemplo a la juventud de hoy, la cual según sus propias palabras la nota apática a la realidad nacional.
Pero no debiéramos esperar que este ejemplo surta efecto a largo plazo, y aprovecharía la oportunidad para recordar que el ingeniero Bolaños a pesar de tener un excelente hermano historiador, parece no haber tenido la oportunidad de leer esta ejemplar anécdota, porque, que va del simple pago de un arancel aduanero, como pago de la introducción de unas alhajas, al costo que significa para la resquebrajada economía de nuestro país el pago de la megapensión vitalicia de don Enrique, que además quiera o no, la ley que la creó tiene un origen oscuro y el desagradable olor a la piñata sandinista, ya no digamos el débil y triste argumento con que la defendió, bajo estas circunstancias es muy difícil decir: “Que clase de hombres los de hoy”.