- Vicepostulador dice que para iniciar causa se debe tener certeza de las virtudes y santidad de la persona
Rosario Montenegro Z. rosario.montenegro@laprensa,com.ni
El 18 de junio de 2002 es una fecha que quizás muchos nicaragüenses no olvidarán, y, en especial, los habitantes de San Rafael del Norte. Ese día monseñor Sergio Goretti, Obispo de Asís (Italia), aceptó asumir la causa para la canonización del padre Odorico D’ Andrea.
El padre Odorico, de origen italiano, perteneció a la Orden Franciscana, y dedicó 36 años de vida a la parroquia de San Rafael del Norte, en donde además de su trabajo espiritual desarrolló muchas obras de progreso.
Para que el obispo Goretti aceptara asumir la causa fue necesaria la presentación de un breve relato biográfico, así como la solicitud por parte del postulador, los vicepostuladores y el autor de la causa, que en este caso es la Orden Franciscana.
Al actual cura párroco de San Rafael del Norte, el padre Damián Muratori, le corresponde el honor de ser el vicepostulador de la causa junto al doctor Claudio Moretti.
Muratori explica que para poder iniciar una causa de canonización se debe tener la certeza de que la persona postulada haya tenido una vida de santidad y que por lo menos la conserve cinco años después de su fallecimiento.
“En este caso, el padre Odorico gozó de fama de santidad en vida y ésta ha crecido 12 años después de su muerte. Podemos decir que esa expectativa de la gente ha sido la raíz para el inicio de la causa”, explica el franciscano.
Pero previo a la presentación de la solicitud al Obispo de Asís, se tuvo que consultar a la autoridad competente, que en este caso es el Obispo de Matagalpa, monseñor Leopoldo Brenes, debido a que en esa ciudad fue donde murió el postulado.
Señala que dada la complejidad de la causa, que implica despliegue de personal y de gastos, la Orden de los Franciscanos solicitó a monseñor Brenes su consenso para trasladar la competencia al Obispo de Asís, lo que fue aceptado por el religioso. “Eso se llama prórroga en término canónico”, indica.
Pero bien, ahora que ya tiene la competencia el Obispo de Asís, éste deberá consultar con todos los obispos de su región, y una vez que obtenga el consenso, deberá presentar la solicitud ante la Congregación de los Santos, y si la respuesta es positiva se nombrará en Italia a un tribunal para que escuche a los 20 testigos italianos que darán fe de su vida y virtudes, e inmediatamente el padre Odorico pasará a ser Siervo de Dios.
Esto significa que ya se le podrá pedir de forma privada por su intercesión para la gracia de Dios.
Agrega Muratori que estando en este proceso también se deberá pedir otra “prórroga” (consenso), en esta ocasión a la autoridad de Asís, para que el Obispo de Matagalpa pueda nombrar al tribunal que escuchará a los 40 testigos seleccionados en Nicaragua, lo que según dice es la parte más importante, porque después se tendrá que verificar su santidad, y una vez concluida esta etapa se enviará toda la documentación a Roma, en donde será examinada para ver si constan las virtudes heroicas del postulado.
Una vez concluido el trabajo de los tribunales y examinada la documentación, la Congregación declararía la heroicidad de las virtudes, y Odorico pasaría a ser Venerable, mientras que para su Beatificación (que es cuando puede ser elevado a los altares) se requerirá de un milagro, explica el religioso.
Indica que ya para ese proceso se requiere de otro tribunal distinto, en el que intervienen peritos, teólogos, historiadores, médicos, dado que la Iglesia es bien cuidadosa en la certificación de un milagro. Por ello es que este proceso puede durar años y hasta siglos, porque el milagro tiene que estar bien documentado, advierte el cura.
El proceso de canonización concluye con la declaración de Santo de parte de la Iglesia Católica, acto que quizás ninguna de las actuales generaciones pueda ver.
UN CURA CONSTRUCTOR Y PACIFICADOR
El legado dejado por el padre Odorico, a juicio del padre Damián Muratori, cubre todos los aspectos de la vida y es ejemplo no sólo para sus feligreses, sino para cualquier ciudadano de bien, y especialmente para quienes administran recursos de la población.
Destaca que desde que Odorico puso un pie en su “querido San Rafael” se propuso emprender una serie de obras de progreso que contribuyeran al bienestar de esta comunidad.
Es así —señala— que al poco tiempo de haberse instalado en este poblado logró la instalación de la luz eléctrica, agua potable, construcción de carreteras y caminos, entre los que se destaca la vía que une a San Rafael con La Concordia y Estelí, así como la de San Rafael-Yalí.
Otras obras significativas de este franciscano son la construcción de un centro de salud, un jardín infantil, y pequeñas colonias para gente de escasos recursos económicos.
También a Odorico los sanrafaelinos le deben la actual Iglesia, declarada Patrimonio Nacional por su belleza arquitectónica y los frescos que cubren su interior.
Otra obra que hoy es uno de los principales atractivos turísticos de esta zona es la Capilla del Tepeyac, donde descansan los restos mortales del padre D’Andrea.
Algo que para Muratori es uno de los hechos más admirables es su papel de pacificador en los años 80, a tal punto que logró oficiar una misa en una comunidad de San Rafael en mayo de 1987, con la participación de contras y miembros del entonces Ejército Popular Sandinista, quienes ante la autoridad moral del cura se dieron el abrazo de la paz.
CRONOLOGIA DE SU VIDA
Nació en Montorio al Vomano (Italia) el 5 de marzo de 1916
Era hijo de don Antonio D’Andrea y doña Ana Rosa Valeri, le viene impuesto el nombre de José.
El 26 de septiembre de 1930, después de concluir la primaria, José (Odorico) entra en el Seminario Menor de los franciscanos en Cittá di Castello.
El 10 de septiembre de 1933, en el Noviciado de la “SS. Anunziafa” de Amelia (Terni) viste el hábito franciscano tomando el nombre de Fr. Odorico.
El 25 de abril de 1942, recibe la ordenación sacerdotal y es nombrado maestro de los seminaristas menores de Farneto.
En 1952 pide a los superiores que lo envíen a la misión franciscana de Nicaragua, y el 26 de agosto de 1953 llega a Nicaragua y viene destinado a la casa de Matagalpa.
El 20 de febrero de 1954, el padre Odorico llega a San Rafael del Norte donde queda hasta su muerte (22 de marzo 1990).
El 20 de marzo, durante el Vía Crucis sufre un fuerte malestar.
El 22 de marzo: en la madrugada sufre un grave ataque al corazón, y recuperado un poco, logra celebrar la última Santa Misa. Obligado por el médico y otros amigos acepta ser trasladado a Matagalpa, y subiendo al carro con los señores Alfonso Valdez y René Alonso Blandón, bendice a los presentes, lanza un beso a la Iglesia y a todos dice “adiós”.
En Matagalpa, después de la visita con el cardiólogo Martínez, fue hospedado en el Convento de San José, donde estuvo asistido amorosamente por los hermanos, y a las 12 meridiana muere de síncope cardíaco (bloqueo completo del auricular izquierdo).
El 23 de marzo: traslado triunfal de los restos de Matagalpa a San Rafael del Norte, donde los fieles le tributan un ininterrumpido homenaje hacia la mañana del lunes 26.
El 26 de marzo: solemne funeral y entierro en el Tepeyac, con la participación de diez mil personas.
ALABADO SEA DIOS. ASI SEA
En el ámbito espiritual, uno de los principales legados que Odorico dejó a su pueblo de San Rafael del Norte, es el saludo característico y único en esta zona del país. Enseñó a sus feligreses que cada vez que se encontraran con su sacerdote no debían rendirle reverencia a él, sino al Creador, con la siguiente frase: Alabado sea Dios, a lo que él respondía: Así sea.