- Esmán Roberto Ruiz Betancourt
sostiene que creyó en las palabras del menor: “Lo hice repitiendo todo lo que el niño dijo”, afirmó - Niega acusaciones en su contra por rapto, violación y abusos deshonestos
Luis Eduardo Martínez M./[email protected]
MATAGALPA.- Esmán Roberto Ruiz Betancourt, padrino del niño de Achuapa, quien tenía la tutela del menor cuando decidió acusar en el Juzgado de ese municipio leonés por supuestos abusos cometidos contra éste, expresó su desconcierto por todo lo ocurrido, al momento que negó los cargos que por rapto, violación y abusos deshonestos formulara en su contra la abuela materna del menor, de iniciales H.C.G.Z.
El padrino, que trabaja en enfermería, dijo no tener ningún tipo de interés en acusar y perjudicar a quienes supuestamente abusaron del niño, “yo no soy capaz de levantar una calumnia de esa magnitud”, sostuvo.
Aseguró que denunció el caso porque como responsable del niño era él quien tenía que hacerlo, y partió de la credibilidad que tenía en él, “lo hice repitiendo todo lo que el niño dijo, y ¿quién más iba a hacerlo si yo era el que tenía al niño aquí (en Matagalpa)?”, se interrogó.
Insistió en que actúo creyendo en lo que el menor relató no sólo a su esposa, a él y sus hijastros, sino que también a varios vecinos que confirmaron a LA PRENSA las aseveraciones del pequeño.
Las palabras que contiene la grabación con que cuentan las funcionarias de Casa Alianza, presentadas en conferencia de prensa realizada recientemente en Managua, son relatos obscenos de lo que presuntamente el menor fue víctima, y que ya eran de manejo público en la vecindad del Barrio Otoniel Aráuz, de Matagalpa.
El padrino dijo que sabiendo las consecuencias que el caso le traería, se sintió temeroso y ni siquiera quería firmar la denuncia, pero refiere que la teniente Karla María Espinoza, de la Comisaría de la Mujer y la Niñez de León, le recomendó que la firmara porque él era quien tenía al niño.
TRASLADADO A SANTA ROSA DEL PEÑÓN POR SEGURIDAD
Ruiz Betancourt expresó su temor por lo que pueda suceder a sus familiares en Achuapa. Añadió que temiendo por su seguridad física, el director del puesto de salud en Monte Frío, doctor Wilbert Moreno, decidió solicitar su traslado ante el Silais de León para lograr remitirlo al puesto de salud de Santa Rosa del Peñón.
Contrario a las especulaciones de que había huido, incluso fuera del país, Ruiz Betancourt aseguró que de forma indirecta le llegaron amenazas de muerte por parte del abuelo paterno del niño, y que por tal razón gestionaron su traslado a otro centro de salud.
PADRINO POR CASUALIDAD
Por pura casualidad, una mañana del año 1996, Esmán Roberto Ruiz Betancourt se convirtió en el padrino del niño, sin sospechar que seis años después esa relación le traería consecuencias inesperadas.
El enfermero aseguró haber tenido excelentes relaciones amistosas con los familiares del pequeño, que partieron desde 1996, cuando trabajaba como auxiliar de enfermería en el puesto de salud de la comunidad Monte Frío. Allí conoció a la abuela materna del niño, que se desempeñaba como responsable de salud, igual que a los familiares de la señora, incluyendo a su hija, quien es la madre del menor.
Según Ruiz Betancourt, cuando bautizaban al menor en Achuapa, el padrino sería Milán Valenzuela, pero “el señor no se presentó en el momento en que lo necesitaban en la iglesia y (la madre y la abuela del niño) me fueron a traer a mi casa diciéndome que yo les sirviera de padrino porque el señor (Valenzuela) no estaba en Achuapa”.
A partir de entonces “cada vez que yo llegaba a su casa, el niño hacía viaje que se iba a venir conmigo”, dice Ruiz, y fue así que a finales de noviembre del año pasado, durante las vacaciones escolares, los familiares permitieron que el menor se viniera con él a la ciudad de Matagalpa “siempre fue de mutuo acuerdo”, sostiene.
Aseguró que tanto la madre como la abuela del niño decidieron que éste estudiara en Matagalpa, y por gestiones de una hijastra de Ruiz el niño fue aceptado como “oyente” en la Escuela Miguel Larreynaga, mientras los familiares del niño facilitaron el diploma que luego fue presentado al centro escolar. Pero, no había pasado un mes cuando el niño fue expulsado por su mal comportamiento.
A mediados de mayo, mientras doña Marina García Castro (esposa de Ruiz) bañaba al niño, notó que el pequeño tenía lastimadas sus partes, y al preguntarle qué le había pasado, sobrevino el espantoso relato de los supuestos abusos a los que era sometido por parte de varios de sus familiares en Achuapa.
¿QUIEN TIENE LA CULPA?
Esmán Ruiz Betancourt dijo esperar que “se haga justicia, y si esta señora (H.C.G.Z.) dice que es cristiana, debe aprender a no mentir… ¿Por qué me acusan de violación? ¿Qué culpa tengo yo, si acaso este niño estaba inventando todo eso?”, se preguntó el padrino.
Ruiz Betancourt recordó que cuando el “niño relató a su esposa doña Marina García Castro, cómo era abusado sexualmente por su padrastro y varios miembros de su familia, su primera reacción fue regresar el menor a la casa de su abuela materna.
En exclusiva a LA PRENSA, Ruiz Betancourt aseguró que el lunes 27 de mayo llevó al niño de regreso a Achuapa, pero en el autobús en que viajaban se encontraron con la juez Gladis María Ruiz, y fue a ella a quien el pequeño relató con lujo de detalles los supuestos abusos a los que era sometido.
“Cuando vamos llegando a Achuapa me dice ella (la Juez): Esmán, bajémonos aquí, en la entrada, y me llevó al Juzgado”, afirmó Ruiz Betancourt, agregando que la judicial pidió a un secretario que hiciera un oficio para solicitar un dictamen médico legal.
“Ella me dijo que fuera al centro de salud para que le hicieran el dictamen y fui donde el médico Jairo Silva Rojas que estaba de turno, y él examinó al niño y también a él el niño le declaró lo que a todo mundo le decía”.
En su dictamen, Silva sugirió una valoración por parte de un médico forense, por lo que la judicial de Achuapa giró un nuevo oficio para que se practicara el examen médico legal en León, el que una vez realizado ahora es objeto de polémica por el nuevo dictamen emitido por tres forenses del Instituto de Medicina Legal, que descartan la violación.
EL BAÑO QUE NO QUISIERA RECORDAR
Esmán Ruiz Betancourt aseguró no haber visto las partes al menor, pero su esposa le dijo que una de las anomalías en sus genitales fue que al momento de lavarle “se retrajo todo el prepucio, y al insistir con preguntas fue cuando mencionó al padrastro, el niño empieza a decir todo, y yo me asusté, porque esto es una bomba gigante, una bomba de contacto”, afirmó.