- Treinta colonias y más de 180 comarcas de Nueva Guinea podrían quedar incomunicadas si nadie hace nada
- Si eso sucede, pérdidas serán
inmensas
Iván Olivares Bonilla yJerónimo Duarte [email protected]
Tratar de llegar hasta la Colonia San José es una misión imposible, un castigo injusto: los viajeros sólo pueden llegar en vehículo hasta Kurinwás, y desde ahí, cargar sus paquetes en la espalda o la cabeza, y comenzar a caminar.
Hasta hace unos meses, los diez kilómetros que separan a ambas comunidades eran sólo otro incómodo tramo más que había que sufrir a bordo de cualquiera de los camiones o camionetas que se atrevían a hacer la travesía para llegar a esa comunidad de escasas 50 viviendas y cinco cuadras de extensión.
Pero los constantes aguaceros que caen en la región —donde llueve unos ocho meses al año— terminaron de destruir los descuidados caminos, dejando prácticamente aislados a los vecinos del lugar, que se destaca por la ocurrencia de crímenes atroces, debido, entre otras cosas, a la certeza de que siempre será posible huir, porque la Policía nunca podrá llegar a tiempo.
ILUSIÓN
Don Camilo Morales Dávila, una especie de “cacique” del lugar, recordó que en abril llegaron hasta la colonia tres máquinas del Instituto de Desarrollo Rural para comenzar a reparar el camino, gracias a una donación japonesa, pero se fueron después de permanecer estacionados dos meses sin hacer nada.
Don Camilo tuvo que pagar algunas deudas que dejaron los maquinistas.
Después que los tractores se fueron, los lugareños siguieron gestionando, hasta que obtuvieron la promesa de que cuando se reanudaran los trabajos, éstos comenzarían por el lado de la Colonia, que es prácticamente donde termina la vía, “pero comenzaron por el otro extremo, y vienen reparando donde el camino está bueno”, recordó Morales.
¿Y EL DINERO?
Con la partida de las máquinas, una inquietud se apoderó de quienes habían entregado dinero para completar los 269,000 córdobas que la comunidad debía aportar, como contrapartida local, equivalente al cinco por ciento del costo total de la obra.
Varias personas consultadas dijeron que esperan ver que los 60,000 córdobas que don Camilo recogió, comiencen a producir resultados pronto, seguros como están, de que éste los tiene guardados en el banco.
Consultado, el “cacique” Morales (es delegado del alcalde de Nueva Guinea y secretario de la Directiva de Gestión de San José), dijo que el dinero no lo maneja él, sino que los miembros de otra comisión a la que él no pertenece.
MANOS ATADAS
Jairo Quiroz Largaespada, Vicealcalde de Nueva Guinea, dice que para la Comuna “es totalmente difícil dar respuesta” al clamor popular para que se reparen los caminos.
El munícipe explicó que, a la par que las lluvias deterioran los caminos, la escasa recaudación de impuestos y la nula atención de parte del Ministerio de Transporte e Infraestructura los limitaban sobremanera, recordando que el edil de Nueva Guinea ya pidió apoyo ministerial para bachear algunos tramos, sin obtener respuesta.
Quiroz recordó que si no logran reparar los caminos a tiempo, los productores de quequisque, musáceas, naranjas y otras frutas, sufrirán las consecuencias porque no podrán sacar su producción.
Nueva Guinea tiene unos 400 km de vías, de los que más de 300 eran “de todo tiempo”, pero la lluvia y la falta de inversión están convirtiendo los caminos en un tormento inenarrable.
Los habitantes de San Francisco, La Unión y La Fonseca, están en situaciones similares a los de San José.