Evita Perón junto a su marido, el ex presidente Juan Domingo Perón, en una foto de finales de los años 40 del siglo XX.

A 50 años de la muerte de Eva Perón

Rindiéndose al largo tormento del cáncer, Eva Perón, la famosa mujer de Juan Domingo Perón, murió el 26 de julio de 1952. En vida y hasta después de su muerte, fue amada y odiada a la vez Hernán di BelloEFE BUENOS AIRES.- A 50 años de su muerte, muchos argentinos se preguntan qué haría “Evita” […]

  • Rindiéndose al largo tormento del cáncer, Eva Perón, la famosa mujer de Juan Domingo Perón, murió el 26 de julio de 1952. En vida y hasta después de su muerte, fue amada y odiada a la vez

Hernán di BelloEFE

BUENOS AIRES.- A 50 años de su muerte, muchos argentinos se preguntan qué haría “Evita” si estuviera viva en medio de una crisis que ha convertido a los nietos de sus “queridos descamisados” en víctimas de la pobreza y el desempleo.

A pesar de que las opiniones no coinciden, el modelo de “inclusión social” por el que Eva Perón (1919-1952) luchó durante gran parte de su vida no se ha hecho realidad, sino todo lo contrario.

Ayer, viernes 26 de julio, se cumple medio siglo del paso “a la inmortalidad” de la “abanderada de los humildes”, de un país donde actualmente más del 40 por ciento de la población vive en la pobreza, casi el 22 por ciento no tiene empleo, cifras nunca vistas en la historia argentina.

Evita fue la más encendida portavoz del peronismo y de su líder, Juan Domingo Perón, que en 1946 fundó el Partido Justicialista, el mismo que, paradójicamente, gobierna hoy en Argentina.

Pero fue la activa participación de la segunda esposa de Perón en el campo social, la que llevó a sus seguidores a convertirla en mito y a sus adversarios a odiarla aún después de que, a los 33 años, muriera a causa de un cáncer de útero.

Una pintada callejera que por estos días puede verse en los suburbios de Buenos Aires afirma que “si Evita viviera sería piquetera’”, en alusión a los grupos de desocupados y familias humildes que bloquean carreteras para reclamar trabajo y alimentos.

La frase recupera otra de la década de los años setenta, cuando los Montoneros, un sector radical de la juventud peronista que se volcó a la lucha armada, coreaban en sus manifestaciones: “¡Si Evita viviera sería montonera!”.

“Si Evita viviera no sería ni piquetera ni montonera, como

pretenden algunos, sino la abanderada de la unión nacional”, matizó anoche (jueves) el senador peronista Antonio Cafiero, que conoció a Eva Perón.

“EVITA” PARA EL PUEBLO

“Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo (…) solamente aprendieron a llamarme así los descamisados. Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales e intelectuales que me visitan suelen llamarme señora”, dice la propia Eva en “La razón de mi vida”, su testimonio biográfico.

“Me gusta más mi nombre de pueblo”, insiste la mujer de origen humilde que desplegó una tarea en favor de los desposeídos tan intensa como sus ataques a la “oligarquía”.

SU GESTIÓN

En su breve paso por la gestión pública, que coincidió con la Primera Presidencia de Perón (1946-1952), Evita creó una fundación de asistencia social para mujeres, niños y ancianos, además de lograr la instauración del voto femenino.

“En términos de niveles de vida, durante esta etapa se constatan progresos en los tres principales sectores del bienestar: salud, vivienda y educación”, sostiene la socióloga Susana Torrado en el libro “Estructura social de la Argentina”, donde destaca que “a mediados de la década de los años 50 el país estaba entre los más progresistas de América latina”.

Según el ex dirigente montonero Roberto Perdía, “la historia política de Evita está absolutamente ligada a la reivindicación de los sectores humildes” y eso fue lo que llevó a los jóvenes peronistas a identificarse con su figura en los años setenta.

“En este sentido, se podría pensar que Evita forma parte de reivindicaciones sociales como las de los piqueteros. La diferencia es que en nuestra época tuvieron protagonismo los sectores medios y el movimiento obrero, mientras que hoy son los expulsados y los desocupados los que emergen”, aseguró a EFE.

El jefe del Gabinete de ministros, Alfredo Atanasof, consideró a su vez que si Eva Perón viviera “seguramente estaría muy preocupada por el modelo de exclusión social que tuvo el país en los últimos años”.

“Pero aplaudiría y se reconfortaría por el esfuerzo que estamos haciendo para ayudar a los excluidos y los desocupados”, sostuvo sobre los planes sociales que aplica el gobierno.

El ex presidente Raúl Alfonsín, uno de los principales dirigentes de la centenaria Unión Cívica Radical (UCR), rival tradicional del peronismo, definió a Evita como “una luchadora por la justicia social que realizó una tarea importante para la mujer”.

UN PODEROSO MITO

A juicio del historiador y analista político Rosendo Fraga, Evita tiene la categoría de mito y se ha transformado en una figura que representa “un símbolo cultural que está por encima de los partidos y las ideologías”. “Incluso genera simpatía entre los sectores sociales que antes la rechazaban y no está representada en la actual protesta social. En los setenta la reivindicaba la izquierda peronista, aunque el justicialismo terminó tan lejos de los Montoneros como hoy está de los piqueteros”, opinó en declaraciones a EFE.

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