Alfredo González [email protected]
Todos deseamos progresar: ricos, acomodados y pobres. Entre más persona progresan honradamente, mejoramos todos, al tener todos más, consumimos más productos y servicios; el mercado crece, este sencillo ciclo es lo más importante para el desarrollo económico. Al inicio todos los países, grupos de personas o familias fueron pobres.
Si destruimos la riqueza acumulada, volvemos al inicio, a la triste y dura pobreza, por lo tanto la riqueza, toda persona rica o acomodada que sea por el resultado del trabajo honrado hay que apreciarlo y motivarlo en vez de menospreciarlo. La riqueza honrada nos conviene a todos, entre más prosperidad honesta tengamos, como individuo o nación, seremos más prósperos.
La riqueza de la industria azucarera de Nicaragua es el resultado del arduo trabajo honrado, día a día, durante más de un siglo, de miles de personas que unidas trabajaron para ser ricos o más ricos. En esta industria se destaca la familia Pellas por su alta capacidad de trabajo honrado y liderazgo empresarial y otras personas menos ricas pero de éxito también, todos merecen respeto y admiración por sus resultados empresariales. Ojalá hubiesen más grupos con éxitos semejantes, entre más ricos honrados haya, es mejor para todos.
Las iniciativas que propongan cambiar repentinamente políticas económicas que afectan negativamente a una industria hay que tenerle miedo porque demuestra un alto desprecio a los valores de lo que significa acumular riqueza honrada en el tiempo y por su alta capacidad para destruir trabajo sin razonar. Estas actitudes destructoras nos arruinan a todos, a ricos, y pobres, pues terminan con la actividad empresarial que genera empleo, que es el primer paso para crear la riqueza individual.
Miles de jóvenes entran anualmente al mercado laboral buscando trabajo y no son absorbidos por nuestra empobrecida economía, la tasa de crecimiento natal es altísima para nuestro crecimiento económico. Es imperativo crear empleo por ende inconcebible proponer desempleo.
Nuestros líderes de la Asamblea en vez de estar buscando cómo interrumpir actividades empresariales, deberían estar abocados con los empresarios, uniendo esfuerzos y lograr atraer a empresarios ricos del mundo para que inviertan y se generen empleos, para solucionar los problemas estructurales de la educación de nuestra juventud, y para mejorar la deplorable atención de salud que requiere la población a toda edad, el inicio y el final de la vida para la familia Nicaragüense es muy difícil, hay que mejorarla.
El país es una empresa, los ingresos principales de la nación son los impuestos que emanan del trabajo de los empresarios, entre más propietarios ricos existan más ingresos habrá. Debe si, haber gobernantes que manejen estos ingresos honradamente, que es riqueza que tributa el empresario, para que se provean los servicios de educación y salud requerida, etc. y no atemorice el desarrollo del empresario, estos aspectos no hay que olvidarlos.
Las iniciativas de desarrollo económico de nuestro país es necesaria que sea analizada por profesionales con éxito probado y que no sea la mera opinión de políticos sin éxito profesional reconocido y de honestidad cuestionada.
Hay que entender, que no hay cosa más cara para una empresa o país que un incapaz Gerente o Presidente-Líderes por lo tanto exijamos que trabajemos y produzcamos a como lo hace la gente capaz; ardua y honradamente, y así entenderemos que los empresarios ricos nos convienen a todos y entre más mejor.
El autor es Master en Administración de Empresas.