Turismo en Occidente: soluciones locales

Uriel Centeno [email protected] El turismo vinculado a la naturaleza se clasifica en diversas categorías, según la intensidad del contacto con la misma. Incluye desde el “turismo de naturaleza casual”, en donde el disfrute de la naturaleza no constituye el objetivo esencial de los usuarios, aunque forma parte del servicio; el “ecoturismo”, en donde el turista […]

Uriel Centeno [email protected]

El turismo vinculado a la naturaleza se clasifica en diversas categorías, según la intensidad del contacto con la misma. Incluye desde el “turismo de naturaleza casual”, en donde el disfrute de la naturaleza no constituye el objetivo esencial de los usuarios, aunque forma parte del servicio; el “ecoturismo”, en donde el turista se propone como objetivo principal disfrutar de las bellezas naturales no alteradas o contaminadas; el “turismo de aventura”, en el que se incluye como parte del servicio no sólo el disfrute de la naturaleza, sino también el desarrollo de una actividad ligada a ella que represente cierto riesgo para el usuario; el “turismo de observación ambiental”, que se caracteriza por el interés del usuario en conocer algún aspecto relevante del medio ambiente local, pero no requiere de una calificación profesional adecuada; y el “turismo de especialistas ambientales”, que presupone el estudio especializado de algún aspecto natural y el consecuente nivel de preparación profesional en este campo por parte del usuario.

La cordillera volcánica de León y Chinandega, desde el Cosigüina hasta Momotombo, tiene un enorme potencial para el desarrollo del turismo vinculado a la naturaleza, en sus diversas categorías. Sin embargo, las comunidades cercanas a los volcanes se caracterizan por tener bajo nivel de desarrollo socioeconómico, agravado por la crisis en el sector agropecuario. Estas comunidades tienen en el turismo vinculado a la naturaleza la oportunidad de ingresos más estables. Pueden ofrecer a los visitantes los servicios de guías, cuartos o cabañas para hospedaje, bar o comiderías, pulperías, alquiler de caballos, teléfonos, venta de souvenir, artesanías, etc.

Las alcaldías pueden contribuir al desarrollo de la actividad turística en estas zonas con iniciativas que pueden implicar más o menos gastos, según las posibilidades financieras de cada gobierno local. La medida fundamental a implementar es la organización de las comunidades aledañas, los comités comarcales pueden aportar muchas ideas para el desarrollo del turismo, que debe presuponer necesariamente el mejoramiento de la calidad de vida de estas comunidades. Otra medida es la rotulación adecuada de los caminos de acceso desde la carretera pavimentada Managua-Chinandega, —esta vía debe ser la columna vertebral del desarrollo turístico en Occidente— para que los visitantes puedan llegar a los lugares por iniciativa propia. A los transportistas locales que prestan el servicio hacia lugares aledaños a los volcanes se les puede incentivar o apoyar para que mejoren el servicio y rotulen adecuadamente sus unidades, que pueden pintarse o decorarse de una manera que llame la atención a los usuarios. Una iniciativa muy loable ha sido la caminata ecológica que anualmente organiza la Alcaldía de León, que involucra a no menos de doscientos participantes, muchos de ellos extranjeros, y supone la visita a volcanes como el Telica, Cerro Negro y El Hoyo; esta iniciativa puede ser retomada en el corto plazo por las alcaldías de Chichigalpa, Chinandega y La Paz Centro; sin embargo en este tipo de actividades se debe involucrar o al menos informar oportunamente a las comunidades, para que puedan proveer servicios de pulpería, comidería, teléfono y otros, que en experiencias pasadas han hecho falta.

Puede hacerse un esfuerzo conjunto, entre varias alcaldías, para elaborar una única guía para la visita a cualquier volcán de la cordillera, que incluya no sólo los datos referentes a las rutas y los mapas respectivos, sino también datos históricos de las comunidades cercanas y otros datos científicos como geología, flora y fauna. Otro esfuerzo conjunto se puede dirigir a la capacitación de guías y guardabosques. Sin duda, la iniciativa más integral sería la elaboración de un Plan de Desarrollo Turístico de Los Maribios, con la participación de todas las alcaldía interesadas, la coordinación entre las mismas permitiría no sólo el aporte financiero proporcional a sus posibilidades, sino también la gestión conjunta de ayuda financiera ante Organismos Internacionales para el desarrollo del plan mencionado.

Prácticamente toda la cordillera ha sido declarada “Reserva Natural”, el Volcán Cosigüina desde septiembre de 1958, y el resto de la cordillera por el Decreto No. 1320 del 8 de septiembre de 1983; sin embargo, actualmente en diversos puntos de la misma se puede observar el deterioro ambiental, causado por la agricultura extensiva, la quema no planificada, la caza ilegal, el despale y otros, entre los principales impactos claramente identificados están: pérdida de cubierta vegetal, ahuyentamiento de la fauna y el aumento de la erosión. Por eso, una actividad derivada de esta iniciativa turística debe ser necesariamente la reforestación con especies autóctonas y la restitución de fauna.

Las actividades anteriores deben emplear mano de obra local para generar alternativas de empleo, ante la regulación de la caza y el despale; también contribuir al mejoramiento de caminos y accesos, y a la instalación o mejoramiento de servicios básicos en las comunidades aledañas. Aunque el lugar con mayor potencial de desarrollo inmediato es el Cerro Negro, sin embargo los demás volcanes tienen muchos atractivos que ofrecer.  

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