Marlon José Navarrete Espinoza
La revolución sandinista en 1979 echó del poder a la dinastía Somoza, que se caracterizó por abuso a los derechos humanos, crímenes y corrupción de los allegados al régimen. Sin embargo, había un sentido de respeto a los valores morales, cívicos, de la familia y de la Patria. Aún se percibía una cultura por la decencia y el honor. Pero todo esto se vino abajo con el gobierno revolucionario que despreció los valores tradicionales del pueblo nicaragüense y pretendió imponer por la fuerza y la intimidación valores ideológicos contrarios a la libertad y la dignidad humana. Las prácticas represivas y de corrupción de Somoza fueron perfeccionados por el gobierno del FSLN.
Desde entonces se miró con absoluto desprecio todo aquello que no fuera ligado a la revolución así como al estado centralista, donde a cualquier costo debía de sacrificarse el bienestar, la paz, la libertad y la democracia para mantener a una cúpula de radicales izquierdistas en el poder. El precio que pagó el pueblo fue muy caro y aún se paga.
Pero lo más sobresaliente fue el legado de la revolución que perdura hasta hoy en día y ese legado es la cultura de la corrupción, la cual está presente en todos los estratos sociales y sectores institucionales del país. El gobierno del FSLN no escatimó recursos para corromper a los políticos de la época con que se plegaran a sus intereses egoístas y esa misma clase política es la que hoy está presente en las instituciones del Estado arrastrando ese lamentable legado. Igualmente el FSLN desde el gobierno derrochó y despilfarró grandes cantidades de dinero y recursos al mejor estilo burgués capitalista de lujo y opulencia mientras el ciudadano común padecía escasez y estrechez económica. El legado de la revolución es la corrupción, la cultura de corromper y de ser deshonesto pasando por encima de los demás sin importar las consecuencias y a cualquier precio. Esto aparte de todo el dolor y sufrimiento que dejó como recuerdo una gesta épica e histórica que bien pudo ser una transformación de una Nicaragua digna y ejemplar ante todo el mundo.