- Hay preocupación por reformas fiscales sugeridas por el FMI
Gustavo Ortega Campos [email protected]
El consultor internacional y especialista en Turismo, Etienne Dusart, advirtió que si el gobierno elimina las exoneraciones de impuestos al sector turístico, éste colapsaría e irremediablemente lanzaría un mensaje negativo al exterior, “porque sería un cambio irresponsable de las reglas del juego”.
Dusart, de origen belga, se encuentra en Nicaragua desde hace varios años, y colaboró en la elaboración de la Ley 306 o Ley de Incentivos para la Industria Turística, vigente desde junio de 1999, promovida entusiastamente por el ex ministro de Turismo Lorenzo Guerrero (q.e.p.d.).
Dusart actualmente trabaja como planificador de una inversión turística estimada en no menos de 100 millones de dólares en una zona especial de planeamiento y desarrollo turístico —ZEPDT— figura jurídica establecida en la Ley 306 para ser beneficiaria de los incentivos fiscales.
“En los últimos tres años he trabajado en impulsar este tipo de inversiones en Europa y Estados Unidos, con un éxito limitado debido a las circunstancias políticas del país”.
Dusart consideró que la inversión se animará con Nicaragua hasta que se resuelvan los problemas entre el Legislativo y Ejecutivo.
Las declaraciones las brindó horas antes de salir a España donde se realizaría tratamientos médicos, lo que no evitó que expresara enérgicamente su descontento por la posibilidad de que la Ley de Incentivos Turísticos fuera reformada.
Recientemente LA PRENSA publicó un estudio realizado por el economista José Luis Medal con base en análisis sugeridos por el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde señalan que uno de los puntos centrales de una reforma tributaria total es la eliminación o sustancial reducción de los incentivos y exoneraciones fiscales a varios sectores entre los que se cita al turismo.
SEGUIMOS EN PAÑALES
Dusart aseguró que el turismo es uno de los sectores más competitivos, “pero en Nicaragua no tienen la menor idea de lo que es el turismo, estamos en pañales. Hay que tomar en cuenta que el inversionista turístico tiene otras ofertas fuera de Nicaragua sin tomar riesgos y sin estar a merced de la gobernabilidad ni de cambios en las leyes”.
Desde los atentados terroristas en Estados Unidos del pasado 11 de septiembre, el turismo mundial ha enfrentado una tendencia decreciente, “este sector está en recesión total, muchos países han sufrido por eso, han tenido que bajar sus precios”.
El especialista destacó que Nicaragua cuenta con una gran ventaja por su posición geográfica y por representar el 26 por ciento del territorio total del istmo centroamericano, “pero sólo tenemos el tres por ciento del equipamiento hotelero de la región”.
“Si no podemos ser competitivos, vamos a quedarnos estancados, la Ley 306 fomenta la competitividad, da incentivos a quien quiera invertir, lo atrae para que no se quede en Jamaica y Puerto Rico”.
Calculó que Nicaragua se encuentra retrasada al menos 15 años en términos de ecoturismo respecto de Costa Rica, y unos 30 años en el segmento de sol y playa en comparación con República Dominicana, Cancún (México) y Varadero (Cuba).
“Las reformas mandadas por el FMI y sus consultores son absurdas, la Organización Mundial del Turismo (OMT) establece que un dólar de inversión turística dos años después tiene una repercusión de dos dólares anuales”.
SEÑAL «FATAL»
Etienne Dusart consideró que reformar la Ley 306 “es enviar una señal fatal afuera, porque esta Ley es nueva, es de hace tres años. Hay partes que aún no entran a funcionar”.
Aquí citó los Fondos de Inversión en Turismo (Foncitur), que son fondos privados que invierten capital de riesgo en el sector turístico, los cuales no se han activado por falta de regulación.
El especialista desestimó las cifras oficiales del ingreso de turistas a Nicaragua, “las proyecciones oficiales de que vendrán 500,000 turistas es mentira, ¿cómo se puede explicar eso si sólo tenemos 2,700 habitaciones?”
Dusart indicó que hay interés de varias cadenas hoteleras extranjeras por explorar oportunidades en Nicaragua, cuyo interés surgió por las bondades que ofrece la Ley de Incentivos para la Industria Turística.