Martha Danelia Corea [email protected]
Ante la reducción en las tasas de interés para los depósitos, las personas tienen la opción de valorar qué hacer con su dinero, considera una fuente bancaria.
“Si hay otras inversiones más favorables, la gente se dedicará a esas inversiones; sin embargo, qué pasa si te llevás el dinero al exterior, te pagarán el uno o dos por ciento. Entonces, si aquí te pagan hasta un ocho por un depósito a plazo, claro que todavía existe lo atractivo de tenerla en el país y eso fomenta el ahorro”, defiende Arturo Arana, presidente ejecutivo del Banco de la Producción (Banpro).
No obstante, para el analista económico José Luis Medal, las tasas pasivas de interés reducidas, “no estimulan naturalmente el ahorro”.
“También el ahorrante debe tomar en cuenta no tanto la tasa de interés nominal, sino lo que se denomina tasa de interés real, es decir, por ejemplo, si a un ahorrante le pagan una tasa de interés del 4 por ciento y la inflación es un 6 u 8 por ciento, en realidad no gana nada, porque la tasa de interés real es negativa”, explicó Medal.
Sin embargo, este economista considera que en el país sí existe una política de estímulo al ahorro, ya que los intereses que se perciben por los depósitos en los bancos o por inversión en títulos valores negociados en la bolsa, o emitidos por el gobierno, no constituyen renta gravable para fines del Impuesto sobre la Renta (IR).
“Es decir, no se aplica lo que en la generalidad de los países [se aplica], de cobrar IR sobre los intereses devengados. Esto tiende a incentivar el ahorro. No obstante, al ahorro nacional a nivel macroeconómico es negativo y debe incrementarse. Una manera para ello es eliminar todas las exoneraciones de impuestos al consumo de bienes finales —exceptuando los de la canasta básica—”, sugiere Medal.
Para Medal, actualmente existe menos competencia de los bancos por captar depósitos del público, lo que se traduce en tasas pasivas menores, pero aún mayores a las internacionales.
“OLIGOPOLIO FINANCIERO”
Con la reducción del sistema financiero nacional, producto de las quiebras de varias entidades bancarias, la oferta financiera se está concentrando en un reducido número de bancos, lo que podría llevar a un oligopolio financiero, donde los bancos podrían acordar un tipo de tasa de interés.
“De hecho existe un oligopolio financiero y, aunque los bancos compiten entre sí por la captación de recursos. No deja de haber implícitamente un pacto de caballeros para no competir vía tasas pasivas elevadas”.
“Lo que sí ha sido tradicional es que cuando un banco ofrece mayores intereses, puede estar teniendo problemas de liquidez, lo que entraña un mayor riesgo. Los depositantes deben examinar no sólo la tasa de interés sino la situación del banco, particularmente aquellos (ahorrantes) con depósitos mayores de 20 mil dólares, no cubiertos por el seguro”, manifestó el analista económico José Luis Medal.
DEPÓSITOS SUBEN, CRÉDITOS BAJAN
De acuerdo con información del Banco Central de Nicaragua, en junio del 2001 los depósitos del sistema financiero nacional alcanzaban los 19,771.5 millones de córdobas, y se incrementó a 23,304.8 millones en junio del 2002, es decir, 3,533.3 millones más, lo que representa un incremento del 18 por ciento. En tanto, los créditos se redujeron.
Información de la Superintendencia de Bancos (SIB), en marzo del 2001 la cartera de crédito neta era de 10,710.7 millones de córdobas y en marzo del 2002 ésta bajó a 8,941.7 millones de córdobas, es decir, 1,769 millones menos, representando una reducción del 16.5 por ciento.
Cabe destacar que las tasas de interés activas (préstamos) también se han reducido. Según estimaciones de Arturo Arana, presidente ejecutivo del Banpro, “anteriormente se cobraba por los préstamos en dólares una tasa de interés del 16 y 17 por ciento, actualmente ésta está en 13 y 14 por ciento. Mientras que en córdobas se prestaba al 24 por ciento y ahora se presta al 17 y 18 por ciento”.