Alfonso Ortega Urbina
Con sorpresa leí en su diario la información “Liberales aprueban testaferros”, en referencia a una moción que introduje en el Plenario el jueves 4 de julio en mi carácter personal como diputado y no en representación de ninguna bancada.
Cada vez que yo era trasladado a otro cargo diplomático en que siempre declaré los bienes de mi esposa, consideraba que ello era un prejuicio ofensivo para la dignidad de las esposas de los funcionarios por el temor de la ley de que ella se convirtiera, a más de esposa en asociada para delinquir.
En mi opinión la obligación impuesta por ley al funcionario público de que los bienes de su esposa sean declarados junto con su propia declaración de bienes, es una forma de prejuiciar de que su esposa es considerada proclive de aceptar convertirse en encubridora de los actos de corrupción del marido y prestarse a ser testaferro. Además presupone que la esposa está, como los hijos menores, sujeta a la patria potestad del marido, no así los hijos mayores de edad cuyos bienes no están obligados por el proyecto de ley a declararse..
La disposición de obligar al funcionario público de declarar los bienes de su esposa, roza en contradicción con el Arto. 153 Inciso 2 del Código Civil, Título II de la Familia, Capítulo V que dice que si no hubiere capitulaciones matrimoniales para arreglar todo lo referente a sus bienes, “cada cónyuge queda dueño y dispone libremente de los bienes que tenía al contraer matrimonio y de los que adquiera durante él por cualquier título”. De conformidad con este artículo el esposo funcionario público no puede hacer declaraciones de los bienes de su esposa por cuando no existe, en casi cien por ciento de los matrimonios nicaragüenses capitulaciones matrimoniales que establezcan un régimen de condominio que le permita al marido funcionario disponer de los bienes de su esposa como propios. Además, no es cierto que poniendo los bienes mal habidos a nombre de la esposa éstos no puedan ser perseguidos por la justicia, porque la esposa al aceptar ser testaferro ya no está actuando como esposa honesta y decente sino que ha aceptado pasar a ser cómplice del feo delito de estafar al Estado y en consecuencia al pueblo entero de Nicaragua.
Diputado Nacional