- Cuando llegó a pagar, sus anillos y cadenas ya no existían
Iván Olivares B. [email protected]
Cuando el 24 de octubre del año pasado, don José Aníbal Medal decidió empeñar cuatro anillos y tres cadenas de oro para conseguir un préstamo de mil córdobas en la empresa Rapipréstamos, nunca imaginó que jamás volvería a ver sus prendas, porque fueron fundidas.
El señor Medal dijo que cuando llevó sus joyas, le dijeron que éstas eran de diez quilates y que pesaban 28 gramos, lo que pareció ser suficiente para respaldar los mil córdobas que necesitaba, y finalmente le dieron con la condición de devolver 1,170 un mes después.
Pero don José se atrasó, por lo que al llegar a pagar el 28 de noviembre, dice que le dijeron que, además de la deuda inicial, debía enterar otros 170 córdobas por la deuda del segundo mes que ya corría, así como diez córdobas por cada día de atraso, recordando que, como no tenía para enterar todo lo que le cobraban, decidió que pagaría el resto en el futuro.
SORPRESA “CALIENTE”
Cuando finalmente llegó a pagar el 18 de diciembre, don José dice que le dijeron que le entregarían sus prendas unos días después, lo que le pareció razonable, pero cuando pasaron cuatro meses sin volver a ver sus anillos y cadenas, se decidió a reclamar —“les hablé fuerte”, admitió— logrando que le confesaran la verdad: “Fundimos sus joyas por error”, asegura que le dijeron.
Luego de disculparse con él y tratar de explicarle cómo ocurrió eso, le prometieron reembolsarle lo que costaban, valor que él calcula en 6,180 córdobas, pero al llegar el mes de mayo sin obtener sus prendas ni su dinero, se decidió a demandar a la empresa.
¿FINAL FELIZ?
Doña Karen Sándigo, financiera de la empresa, explicó que las joyas que les llegó a empeñar don José Medal sólo justificaban el préstamo de 700 córdobas, “pero como era un buen cliente nuestro, yo le autoricé 300 más”.
Ella explicó que el contrato especificaba que si se vencía el mes sin que se pagaran las cuotas correspondientes, las prendas pasaban a propiedad de la empresa, pero como se cometió el error de admitirle dinero después de vencido el plazo, se vieron en la obligación de mantener vivo el acuerdo, lo que posibilitó que se cometiera el error que llevó a fundir las pertenencias de su cliente.
La señora Sándigo dijo que Medal les está pidiendo no sólo sus joyas, sino también 1,500 córdobas, petición que ella rechaza, así como la versión de don José, que asegura que sus anillos y cadenas no eran de diez quilates, sino que de catorce. “¿Por qué hasta ahora se da cuenta de eso y no en el momento en que firmó el contrato?”, se preguntó doña Karen.
La financiera dijo que el señor Medal puede ir al Juzgado que lleva el caso, a retirar sus 28 gramos de oro de diez quilates.