- Drama envuelve a un ciudadano
alemán, su esposa, su ex esposa, y sus tres hijos - Pleito legal lleva varios años,
y podría durar varios más
Mario Sánchez P. [email protected]
Durante los mejores años de sus relaciones sentimentales con la nicaragüense María del Rosario Argüello Hernández, el alemán Otmar Georg Meyer Bruck pidió en adopción a dos niñitas al Ministerio de la Familia, las que ahora que ellos rompieron legalmente sus lazos, son motivo de una disputa entre ambos, y pasaron a formar parte de sus nuevos enfrentamientos.
Doña María del Rosario lamentó que durante cuatro años no ha podido ver a sus hijas ni una vez, porque Otmar se las llevó desde el 8 de octubre de 1991 y luego obtuvo la guarda de ellas en un juicio realizado en el Juzgado Primero de Distrito para lo Civil de Managua, a cargo de la doctora Yelba Aguilera.
Al divorciarse de doña María del Rosario, el alemán contrajo matrimonio con otra nicaragüense, y dice que independientementemente de que al adoptar a las niñas él estaba casado con María del Rosario, como padre responsable luchará por tenerlas a su lado.
“Es lo más lindo que me ha pasado en mi vida. Es una experiencia increíble estar con ellas y con mi niño (el que procreó con su nueva esposa). ¿Cómo voy a dejarlas? Soy un padre responsable”, expresaba Meyer Bruck, mientras Luisa Alejandra, la niña mayor, se recostaba en su regazo, lo besaba y abrazaba, mientras la otra, Claudia Katerin jugaba con su hermanito de sólo catorce meses.
LIMITACIONES
Pero la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) no pudo tomar una “decisión salomónica”, y el 12 de junio emitió la tajante Sentencia 60 basada en el Decreto 1065, otorgando la guarda de las menores a María del Rosario, a la vez que permite que Otmar Georg se relacione con las pequeñas.
Aparentemente, la Corte no conoció todo lo que envuelve el conflicto Argüello-Meyer, y sólo se basó en la sentencia de divorcio del 16 de enero de 1999, emitida por el Juzgado VI de Distrito para lo Civil, y en otro fallo del Tribunal de Apelaciones de Managua, del 14 de junio de 2000, que otorga la guarda de Luisa Alejandra y Claudia Keterin a María del Rosario.
La CSJ no conoció la sentencia del juicio de Pérdida de la Patria Potestad, emitida por la judicial Yelba Aguilera, que otorgaba la guarda de Luisa Alejandra y Claudia Katerin a Otmar Georg. El fallo de la Corte, por ser un tribunal superior, anula la resolución de la juez Aguilera.
Satisfecha, Argüello Hernández expresó que para evitarle traumas a sus hijas, espera que Meyer Bruck cumpla la sentencia de manera pacífica, regresándole a las niñas a la casa, sin tener que recurrir a otras autoridades para recuperarlas.
“No quiero que mis niñas sufran algún trauma, y espero que él tampoco. Estoy dispuesta a dialogar, de lo contrario me veré obligada a ir a traerlas con las autoridades competentes”, advirtió la señora Argüello.
ALEGATOS
María del Rosario Argüello Hernández sostiene que ella está desesperada por tener a sus niñas de regreso en casa.
Afirmó que su ex marido Otmar Georg Meyer Bruck, apoyado en su mayor capacidad económica, se le llevó a las niñas, y que la ha acusado de darles maltrato y abandonarlas.
Meyer Bruck respondió que él respetará el derecho de María del Rosario para que se relacione con las niñas, pero que no se las entregará, porque la sentencia de la juez Yelba Aguilera está firme.
Aseguró que María del Rosario le quiere quitar a las pequeñas por venganza y por motivos económicos, pues no está satisfecha con una casa que él le dejó en la Colonia Centroamérica, sino que quiere otra en el mar y dinero.
NO LAS ENTREGARÉ
Otmar Georg Meyer Bruck, residente en Nicaragua desde hace 15 años, expresó que no permitirá que lo despojen de Luisa Alejandra y Claudia Katerin, sino que abrirá otro juicio de revisión de la sentencia de la CSJ, y pedirá que se tome en cuenta la decisión de las niñas.