Oscar J. SerratAP
BUENOS AIRES.- El presidente Eduardo Duhalde está convencido que el adelantar los comicios para elegir a su sucesor “era lo que tenía que hacer”, ante la creciente demanda de sus compatriotas para que un gobierno elegido por voto popular se haga cargo de la conducción del país.
Pero pese al reclamo general, el anuncio presidencial del martes sorprendió a la población y a casi toda la dirigencia política, incluyendo a la de su propio Partido Justicialista (peronista).
Existe consenso en que se plantean más incertidumbres que certezas sobre la culminación del proceso político, en un país sumido en una profunda crisis económica y social.
Las incógnitas se refieren, en primer lugar, a quienes serán los más probables candidatos que competirán el 30 de marzo de 2003, ya que los principales partidos atraviesan por serias complicaciones internas.
Hay también controversia sobre el alcance de las elecciones, que en principio se limitarán al presidente y al vicepresidente, pese a la demanda de que abarquen a la totalidad de los cargos electivos legislativos, provinciales y municipales.
Una renovación general requeriría la previa reforma de la Constitución, a través de un complicado mecanismo que también exige una elección especial.
CONTROVERSIA EN EL OFICIALISMO
La mayor parte del peronismo, que controla el Congreso, quiere limitar las elecciones al presidente y vicepresidente, pero un importante sector del oficialismo se sumó el miércoles al pedido opositor de que abarque todos los cargos electivos.
Otra incógnita es cuál será el efecto de la decisión de Duhalde, de abandonar el poder en mayo del año próximo, seis meses antes de lo previsto, sobre el clima de creciente malestar por los mayores índices históricos de desempleo, pobreza y marginación social.
Tampoco se vislumbra claramente el impacto sobre la maltrecha economía argentina, en un proceso recesivo desde 1998 que Duhalde no ha logrado revertir.
Duhalde fue designado por el Congreso el día de Año Nuevo, con mandato para completar hasta el 10 de diciembre de 2003 el período del ex presidente Fernando de la Rúa, que renunció el 20 de diciembre.
Antes había rechazado la posibilidad de anticipar las elecciones, que habían sido fijadas para el 14 de septiembre de 2003, alegando que ello solamente podría ocurrir si la Argentina comenzaba a navegar “en aguas tranquilas”.
Si bien esas aguas distan mucho de estar calmas, Duhalde dio a entender que el panorama mejoró al “estar muy próximos a cerrar la negociación con los organismos internacionales, que ha sido larga y difícil”. Los avances se lograron durante las recientes gestiones en Washington del ministro de Economía, Roberto Lavagna, ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El diario La Nación publicó el miércoles las únicas declaraciones conocidas de Duhalde después de su mensaje al país.
El presidente, después de afirmar que “era lo que tenía que hacer”, informó que próximamente “voy a cambiar parte del gabinete”, sin dar más detalles.