- Algunos directores de centros de salud y hospitales crean escasez ficticia, según explicación de ministra Salvo
Freddy Potoy R. [email protected]
La ministra de Salud, Lucía Salvo Horvilleur, atribuyó a la ineficiencia y mala administración de los recursos la escasez de medicamentos que se ha presentado en algunos hospitales del país, porque en muchos casos los directores de los centros asistenciales se niegan a entregar los fármacos a pesar que las bodegas están abastecidas.
Según Salvo Horvilleur, los mecanismos de control implementados en los últimos meses le han permitido conocer las deficiencias organizativas en los hospitales y Sistemas Locales de Atención Integral a la Salud (Silais), la fuga de medicamentos y la incorrecta distribución de los mismos, así como la mala atención a los pacientes, abusos de algunos funcionarios en los centros asistenciales y el “abastecimiento” de medicinas del sector público a las áreas de servicios médicos privados dentro de los hospitales.
De acuerdo con las supervisiones y evaluaciones realizadas por equipos interdisciplinarios del Ministerio de Salud (Minsa), se ha detectado que en varias unidades de salud se utiliza en el área privada el medicamento que se le debe dar a la población que llega al área de servicio público.
“Los mecanismos de control es algo que rechazan (en las unidades de salud) porque no están acostumbrados a implementar este sistema que debe garantizar que las medicinas lleguen al más necesitado”, explicó Salvo Horvilleur.
DOS EXCEPCIONES
Estas irregularidades en los hospitales y Silais han llevado a Salvo a experimentar cambios. A excepción del doctor Luis Callejas, quien era director del Silais de Chinandega, y Oscar Jarquín, que estaba en el Silais de Carazo, las demás sustituciones fueron por serios problemas.
Callejas y Jarquín fueron nombrados como secretarios departamentales de la Presidencia de la República, razón por la cual dejaron las direcciones de los Silais y no por otras razones.
De acuerdo con Salvo, en el caso del ex director del Silais de Rivas, Julio Flores, éste fue cambiado por problemas en el manejo de los recursos de trabajo, desaparición de motos, cerámicas, dejar vencer medicinas que necesitaba la población y falta de control administrativo.
Francisco Cerna, ex director del Silais de Carazo, fue sustituido por problemas organizativos y de administración. En el caso de Miguel Valencia, ex director del Silais de León, su cambio obedeció a una situación similar a la de Carazo, pero además por inobservancia a las medidas correctivas que debían ser cumplidas en los centros de salud de Mina Limón y Quezalguaque.
INCAPACIDAD PARA DIRIGIR
La sustitución de Bayardo Gómez, ex director del Silais de Río San Juan, fue por asuntos de incapacidad en la organización y dirección de la institución que dirigía. En el Silais de Juigalpa, según el reporte oficial del Ministerio de Salud (Minsa), había “total falta de dirección y negligencia administrativa”.
Salvo Horvilleur precisó que la salida del doctor Pedro Pablo Novoa, ex director del Hospital de Jinotepe, fue por falta de capacidad gerencial, desorden administrativo, falta de correspondencia entre los registros de insumos reportados en el kardex y las requisas de salida.
Asimismo, el cambio de la directora del Hospital de Juigalpa, Julia González, fue porque había muchas quejas de la población y de los mismos trabajadores del centro asistencial sobre la gestión de esta funcionaria.
ESTELI, CASO GRAVE
“El caso del director del Hospital de Estelí lo conozco muy bien. En dos visitas sorpresas que hice a ese lugar el 6 de mayo y el 26 de junio, pude comprobar la falta de atención a los pacientes, y la farmacia del hospital desabastecida, mientras en la bodega central estaba almacenada la medicina”, recordó Salvo.
La Ministra dijo que al preguntarle en una de las visitas sorpresas al doctor Alberto Valdivia Lazo, ex director del Hospital de Estelí, por qué no estaba entregando las medicinas a los pacientes, él le contestó: “Es que no hay en la farmacia y la medicina que está en la bodega no le corresponde llegar a la farmacia hoy (jueves), si no hasta el lunes”.
Salvo dijo que eso le molestó mucho porque mientras la medicina estaba embodegada, los pacientes estaban necesitados de esos insumos. “Me encontré a una señora pobrecita que me enseñó el recibo de un suero que le costó 120 córdobas para que le fuera administrado a su familiar, mientras en el hospital había suero. Eso no es así”, dijo la titular de Salud.
Durante la administración de Valdivia Lazo en el hospital de Estelí, según el Minsa, no existía una organización adecuada de los recursos humanos asignados en los diferentes servicios, no había confiabilidad de las estadísticas, ni cumplimiento de los horarios establecidos en las jornadas de trabajo, no funcionaba adecuadamente el seguimiento de la calidad de atención a los pacientes, planificación inadecuada de los estados financieros.
“En relación a los insumos médicos se observó que no hay medidas de control establecidas para el buen manejo del almacén principal, encontrando diferencia de insumos entre tarjetas de controles y cantidades existentes”, reza uno de los aspectos del informe de supervisión y evaluación del Hospital San Juan de Dios, en Estelí.
RECUPERANDO CONFIANZA
La ministra de Salud, Lucía Salvo Horvilleur, dijo que durante su administración ha trabajado arduamente para recuperar la confianza erosionada que le heredó la administración anterior frente a países y organismos donantes como Japón, Suecia, Noruega, Italia, España, la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Unión Europea (UE).
“Hubo reuniones bilaterales con la comunidad donante para recuperar la credibilidad (de los países y organismos) y garantizarles que se haría buen uso de la medicina. Por esta razón hemos establecido mecanismos de control automatizado así como el inventario que debe permitir en tiempo y forma registrar la cantidad de insumos médicos que deben estar en cada unidad de salud”, dijo Salvo.
Según la funcionaria, durante los seis meses que lleva al frente del Minsa, se han ejecutado 160 millones de córdobas, y están pendientes de invertirse en la salud pública unos 102 millones de córdobas más.
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