- Varios estados europeos están en desacuerdo
Anthony DeutschAP
AMSTERDAM.- La Corte Penal Internacional (CPI) comenzó a laborar el lunes en La Haya, en oficinas temporales y con cuatro personas, mientras aumentaba la crítica internacional contra el veto estadounidense que podría significar el fin de la iniciativa.
Estados Unidos vetó una resolución de la ONU sobre la misión de paz en Bosnia exigiendo que se le prometa que sus militares no serán procesados en el nuevo tribunal.
La medida estadounidense fue denunciada, incluso, por algunos de sus más estrechos aliados, sólo Israel apoyó totalmente su posición.
En Londres, el secretario de Relaciones Exteriores, Jack Straw, lamentó el veto como “un asunto serio” con el cual el gobierno británico no está de acuerdo. Sin embargo, dijo que continúan las conversaciones para superar las objeciones de Estados Unidos.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, dijo a la prensa: “Lamento la posición negativa de Estados Unidos hacia el tribunal”, y agregó que espera una “reconsideración a largo plazo”, de dicha posición.
También Dinamarca, Noruega y la Unión Europea criticaron la decisión. Bosnia manifestó que teme el desmantelamiento de lafuerza internacional que ha ayudado a mantener la tenue paz en ese país.
Al comienzo de la reunión final preparatoria para la operación del tribunal, que se realizó en la sede de la ONU en Nueva York, muchas de las 139 naciones que firmaron el pacto que estableció el tribunal dijeron que el comienzo de operaciones marca una fecha histórica para la justicia internacional.
El tribunal juzgará crímenes tipificados cometidos después de su entrada en vigor, el 1 de julio de 2002.
Australia entregó su ratificación el lunes por la mañana con lo que el número total de países que actualmente están legalmente obligados con el tratado es de 76.
“Las dificultades que ocasionaron el veto (estadounidense) continúan vigentes”, dijo el embajador canadiense en Suecia, Philippe Kirsch, pero agregó: “Yo creo firmemente que estas dificultades son temporales, mientras que la CPI es una institución permanente”.
Luego de una reunión especial de embajadores de la OTAN en Bruselas sobre el tema, Estados Unidos y los representantes de la alianza subrayaron su compromiso con el mantenimiento de paz en Bosnia.
“Nuestro compromiso para con Bosnia continúa, con base en los acuerdos de Dayton”, dijo el vocero de la OTAN, Mark Laity.
La alianza atlántica insiste en que su fuerza de 18,000 soldados desplegados en Bosnia no será afectada en forma directa por la amenaza emitida por Estados Unidos, porque no se trata de una operación de la ONU.
El mandato proviene del acuerdo firmado en 1995 en Dayton, Ohio, para poner fin a la guerra en Bosnia. Sin embargo, el retiro del apoyo de ONU a la misión podría afectar la participación de alguna nación.
En Oslo, Noruega, el ex mediador para la paz en los Balcanes y embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Richard Holbrooke, expresó también pena por la decisión de su país.
“Yo no creo que las fuerzas de paz en Bosnia planteen peligro alguno para los estadounidenses, y perjudicarlas de esta forma no es algo necesario”, dijo en entrevista con la radio estatal noruega.
“Deseo señalar que si esto sucede, afectará no sólo a Bosnia sino a Kosovo, Africa, Timor Oriental, y lo que es más importante, a Afganistán”, expresó.
EE.UU.:»PROTEGEREMOS A NUESTROS CIUDADANOS»
El jefe de prensa de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo el lunes que el gobierno del presidente George W. Bush “apoya firmemente el mantenimiento de la paz en Bosnia”, pero que el tratado amenaza con socavar la posición de diplomáticos y personal militar estadounidense que cumplen con su deber en el extranjero.
El vocero agregó que “el mundo no debe equivocarse, Estados Unidos defenderá firmemente el principio de hacer lo correcto para proteger a nuestros ciudadanos”.
“Cada vez que hacemos algo que no está en armonía con los demás somos acusados de unilateralismo”, afirmó el secretario de Estado estadounidense Colin Powell, entrevistado este lunes por la AFP. “Es una acusación que cualquiera puede hacer contra nosotros, cada vez que hacemos algo diferente de lo que los otros 18 países de la OTAN, o los 14 ó 15 países de la Unión Europea u otros países extranjeros consideran como lo correcto”, dijo. “Es una falsa acusación”, agregó.