- El turismo en el mundo es visto como la “industria de la esperanza, generadora de empleos”, pero podría traer consigo el comercio sexual con menores
- Investigación advierte que ese tipo de turismo es visible en Granada; frontera norte (El Guasaule) Somotillo, Cinco Pinos; frontera sur (Peñas Blancas); León, Estelí y Matagalpa
Mercedes Peralta CORRESPONSAL/LEÓ[email protected]
Un llamado a prevenir y erradicar el turismo sexual infantil, que en Nicaragua tiene rutas y ciudades precisas y que podría incrementarse con el crecimiento de la industria turística del país, lanzó la presidenta de la Federación de Ejecutivas Turísticas del Perú (FEET), Lic. María Teresa Murillo, especialista en desarrollo humano.
Ese tipo de turismo es visible en Granada, clubes nocturnos, y en las fronteras norte y sur de Nicaragua. También se observa en El Guasaule, Somotillo, Cinco Pinos, Peñas Blancas, León, Estelí y Matagalpa, dijo Murillo, quien visitó el “Callejón de la Muerte”, en el Mercado Oriental, y pudo constatar el calvario de las menores arrastradas por los vicios.
La especialista investigó sobre “Turismo sexual infantil” en Nicaragua, a solicitud de la Universidad de Ciencias Comerciales UCC, y presentó recientemente el resultado de su trabajo a más de mil estudiantes de esa universidad y representantes de ONG. Además, fue expuesto en el Colegio La Salle, ante padres de familia.
Teniendo como fuente estudios o informes de Casa Alianza, de la Procuraduría Especial de la Niñez e investigaciones periodísticas de diferentes medios nacionales, Unicef y la FEET, la investigación abarcó el turismo sexual infantil internacional y lo calificó como parte del “crimen organizado”.
Recomendó como una de las maneras de prevenir y erradicar el mal, la elaboración de leyes que lo tipifiquen como delito y lo sancionen, e instó a las instituciones y organizaciones de la sociedad civil a contribuir para que eso sea posible, mientras reconoció el papel de los medios de comunicación en denunciar y explicar el fenómeno.
EXPLOTACIÓN EN EL MUNDO
Dijo que en África hay niños empleados “de todo servicio” en hoteles, restaurantes y burdeles. En Asia los países más afectados por la explotación sexual son Tailandia, Filipinas, Vietnam y Corea. Algunos niños son considerados “desaparecidos” y se teme el tráfico de órganos.
Europa es objeto de tráfico de niños a través de las fronteras, desde los países más pobres a los más ricos; mientras en Oriente Medio, el matrimonio precoz es un medio para legitimar las relaciones sexuales, dice la investigación.
“El mercado de niños está alimentado por círculos de pederastas, hasta por Internet”, sostuvo la investigadora, que considera a Costa Rica uno de los más afectados por esta actividad.
La investigación revela que en América Latina y el Caribe los niños que se ganan la vida en las calles son propensos al turismo sexual; los delincuentes y proxenetas los explotan para su propio beneficio. Guías de viajeros promueven el turismo sexual infantil.
Ocurre frecuentemente por la dependencia de la droga para subsistir y satisfacer alguna demanda. La disgregación familiar y la ruptura de valores morales, son algunos factores que inducen a los menores a involucrarse a ese tipo de actividad.
En ocasiones se inician “voluntariamente”, para buscar mayores ingresos y acceder a bienes de consumo, que, de alguna manera, estén fuera de su alcance, revela la investigación de María Teresa Murillo.
CIFRAS ALENTADORAS Y DESALENTADORAS
El turismo, la hotelería y la gastronomía generan 220 millones de turistas en el mundo.
En 1960, 20 millones de turistas viajaron en todo el mundo; mientras en 1999 se registraron 657 millones de personas en visitas a países.
En 2020 se estima que mil 600 millones de turistas viajarán, y esa actividad generará 2 mil 200 billones de dólares.
La investigación sobre turismo sexual infantil indica que en 2000 visitaron Nicaragua 450 mil turistas, y advierte que algunos de los visitantes podrían llegar con el interés de abusar o violar niños, porque para ellos, supuestamente, el sexo con menores “les da más seguridad de no contraer Sida”.
La edad de los niños explotados sexualmente es de 10 a 14 años, pero los de 6 a 10 años también son víctimas, afirmó María Teresa Murillo.