- Pacientes de distintas comunidades sufren en carne propia la falta de medicamentos que existe actualmente en el Hospital Nuevo Amanecer. Los enfermos no tienen dinero para comprar la medicina, y sólo les ofrecen cama y un poco de alimento. Este mismo problema viven los habitantes de Corn Island, Bluefields, Siuna, Rosita, Bonanza y Waspam.
Walter Treminio [email protected]
BILWI/RAAN.- Las condiciones críticas que viven los pacientes del Hospital Nuevo Amanecer de esta ciudad, son alarmantes. Usuarios que habitan a gran distancia sufren las serias limitaciones hospitalarias, producto del bajo presupuesto que destina el Ministerio de Salud (Minsa) a la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
El déficit presupuestario del Minsa a nivel nacional perjudica a los hospitales y centro de salud de Corn Island, Bluefields, Siuna, Rosita, Bonanza, Waspam y Puerto Cabezas.
Bilwi sufre desabastecimiento médico. Juana Taylor, de la comunidad de Yulo, manifestó: “Llegamos con la esperanza de encontrar medicamento, pero la respuesta de los doctores es que lo busquemos en farmacias privadas porque en el hospital no hay”.
Fármacos, material de cirugía, reactivo para los exámenes, oxígeno, y hasta una mecha de lampazo, son las necesidades que enfrenta el Hospital Nuevo Amanecer.
Al igual que éste, el Policlínico sufre el impacto del bajo presupuesto que destina el Minsa. “Hay limitaciones, pero recibimos apoyo de algunos donantes; sólo así hacemos frente a la situación que estamos viviendo”, señaló Miriam García, Directora del Policlínico.
POBREZA, IMPOTENCIA Y DOLOR
Martín Ortiz, de 67 años y originario de la comunidad mískita de San Carlos, Río Coco Arriba, tuvo que empeñar en 350 córdobas la única vaca que tiene para pagar el traslado de su esposa Martha Lorena Steven, quien está grave a consecuencia de un tumor en uno de sus costados.
Después de navegar 16 horas por el Río Coco, llegó a Waspam, donde encontró su primer obstáculo: en el pequeño centro de atención médica existente en el pueblo, las condiciones paupérrimas afligieron a Ortiz, porque ni siquiera encontró una Panadol para calmarle el dolor a su compañera. Los médicos recomendaron trasladarla al hospital de Puerto Cabezas.
Desesperado, en horas de la noche del pasado martes Ortiz buscó ayuda. Un Organismo No Gubernamental facilitó una camioneta para el traslado de la señora Steven a Bilwi, donde fue atendida en emergencia del Hospital Nuevo Amanecer.
“Lahla apo, lahla apo”, en español significa: “No tengo dinero, no tengo dinero”… fueron las palabras que con tristeza expresó el anciano Martín Ortiz, quien asegura que desde que internaron a su esposa Martha Lorena Steven no le han dado suficientes medicamentos.
El problema para la pareja es que no tienen dinero para pagar un ultrasonido que le cuesta 150 córdobas y un examen valorado en 75, y mientras los médicos no tengan lo que piden, la mískita tendrá que sobrevivir por la voluntad de Dios. “Sólo la traje para verla morir, ¿de dónde saco ese dinero?, no conozco a nadie, pido ayuda, por favor”, exclamó triste el señor Ortiz.
JOVEN SE DESVANECE LENTAMENTE
La misma suerte corre Doris Reina Meza, de 16 años y originaria de la comunidad del Mos, jurisdicción de Waspam. La jovencita fue picada por una serpiente “barba amarilla” en el pie derecho, el pasado 14 de junio.
Rufino Meza, padre de la paciente que convalece en el Hospital Nuevo Amanecer desde el 25 de junio cuando fue internada, mira cómo su hija cada día pierde el color, su fuerza desaparece y los médicos sólo la atienden, pero de medicamento nada. “La atención es mala, sólo nos garantizan la cama, después le tenemos que rogar a los doctores para que no dejen morir a mi hija”, indicó Meza.
Éste es el drama que viven las familias costeñas, quienes con la esperanza de curarse llegan al Hospital Nuevo Amanecer o al Policlínico, y lo único que encuentran son las pésimas condiciones con las que son tratadas.
No sólo la falta de medicamento agobia a la población costeña. Las malas condiciones que tienen los centros asistenciales, la poca atención a los pacientes, la falta de vehículos para trasladar a los enfermos (especialmente a los que habitan en las comunidades), y la falta de dinero de los familiares de los enfermos, son algunos de los muchos pro-blemas que en el campo de la salud padecen las poblaciones mískita, suma, mayangna, creole y mestiza, en la Costa Caribe del país.
NO HAY OXIGENO
“Urge que el hospital tenga oxigeno, los pacientes que van a cirugía tienen que costearlo, un tanque oscila entre 650 y 700 córdobas. El poco medicamento y oxígeno que tenemos es para emergencia”, afirmó el doctor Osmar Ortiz Mayorga, Subdirector del Hospital Nuevo Amanecer.
“El hospital sólo cuenta con una ambulación que está en mal estado, si no fuera porque el Silais nos facilita una camioneta, tuviésemos serios problemas con el traslado de los enfermos, en caso de una emergencia”, afirmó Ortiz Mayorga.
La mayoría de pacientes tiene que comprar el material de cirugía: bisturí, gasa, alcohol, oxígeno y hasta el hilo de la operación. “Estamos esperando que nos abastezcan de los materiales, mientras tanto, priorizamos a los pacientes de más bajos recursos”, expresó Ortiz Mayorga.
VER GRAFICO:
EL DENGUE
ADEMÁS:
Minsa, Ejército, Policía y Alcaldía se alistan contra mosquito
Medicina tradicional apoya la salud