Una mayor cantidad de personas como estas campesinas de Nicaragua, necesitarán agua en los próximos años.

Científico propone vender agua de Nicaragua

A inicios de los años 60 y mediados de los 70, se podía beber, con toda confianza y placer, agua de los manantiales, ríos y quebradas de las montañas del país. Hoy, eso ya no puede hacerse, no sólo porque la mayoría de las fuentes se han secado, sino también porque las que aún quedan, […]

  • A inicios de los años 60 y mediados de los 70, se podía beber, con toda confianza y placer, agua de los manantiales, ríos y quebradas de las montañas del país. Hoy, eso ya no puede hacerse, no sólo porque la mayoría de las fuentes se han secado, sino también porque las que aún quedan, poseen niveles de contaminación; sin embargo, para Frederick W. Lange, científico norteamericano, esto último no representa un problema sin solución, sino, más bien, una opción económica insuperable para Nicaragua: vender su agua a la futura Centroamérica sedienta

José Adán Silva [email protected]

Frederick W. Lange es un científico norteamericano que vino a Nicaragua a mediados de los sesenta, pero que desde entonces ha viajado y vivido por toda Centroamérica. Allá, por aquellas sus primeras visitas, Lange podía internarse en las montañas de Nicaragua y aplacar la sed con el agua cristalina de cualquier río, manantial o quebrada que se encontrara. Hoy prefiere llevar su propia agua embotellada.

La razón del cambio es natural y lógica: o no hay fuentes naturales de agua, o las que aún quedan están contaminadas. Preocupado por el futuro del vital líquido en el área, el científico norteamericano, junto a su colega nicaragüense Fernando Palacios Moreno, han elaborado una propuesta económica para el país que, además de ecológica, es muy interesante en términos de inversión: vender el agua de nuestros lagos.

Lange y Palacios elaboraron un estudio denominado “Los grandes lagos Xolotlán y Cocibolca: un nuevo eje económico para Nicaragua en este milenio”, el cual, con base en cálculos físicos, plantean que en Nicaragua el petróleo del futuro no será negro, sino transparente.

¿Podría explicarnos en qué basa esas teorías?

“Claro. En el contexto mundial, los expertos pronostican que en los próximos 20-30 años, el mundo va a necesitar 17% más agua de la que actualmente tiene, sólo para apoyar al cultivo y la agricultura, sin mencionar las necesidades creadas por el crecimiento urbano.

En algunos lugares, las cuencas hídricas traslapan fronteras políticas y están compartidas entre países. Esto resulta en conflictos y dificultades en la elaboración de planes coordinados para la conservación, utilización y manejo de los recursos. En el caso de la República de Nicaragua, sus fuentes principales de agua potable, dos lagos grandes, están 100% dentro de las fronteras políticas nacionales. Estos grandes recursos hídricos son los lagos Xolotlán (Managua) y Cocibolca (Granada). Estas dos grandes reservas contienen suficiente líquido para garantizar los consumos de agua a Centroamérica, en un futuro donde las fuentes de la mayor cantidad de países del mundo ya no darán abasto”.

Sin embargo, aclara que la resolución del problema del agua —no sólo en Nicaragua— está estrechamente vinculada con el futuro de sus lagos y con la voluntad política de los gobiernos.

“La resolución requiere la intervención y voluntad política del Estado, y la conservación y explotación de los recursos hídricos deberán ser protegidos por la ley, como un recurso de utilidad pública, y no como propiedad privada”, dice.

¿Por qué el futuro del agua en Centroamérica depende de Nicaragua?

“Nicaragua es la República más grande en Centroamérica en términos de su extensión territorial total, pero también se distingue de las otras repúblicas por su porcentaje de extensión acuática. Nicaragua cuenta con el 8% del territorio nacional ocupado por aguas continentales. De los otros países de la región centroamericana, solamente Panamá tiene más de 2% de su territorio nacional en aguas continentales (lagos y ríos), y esto se debe a las lagunas artificiales que abastecen el agua para la operación del Canal de Panamá. El Salvador tiene únicamente un poco más del 1%, y esto se debe a la limitación espacial de su territorio nacional. Siendo que Nicaragua tiene más agua, es quien podría canalizar esos recursos a los demás países del área”.

¿En qué consiste ese nuevo eje económico que usted señala para Nicaragua?

“Un recurso único, como los dos grandes lagos de agua dulce en Nicaragua, tiene una doble ventaja: la garantía de autosuficiencia para Nicaragua, y un potencial económico fuerte como proveedor de un recurso cada día más escaso y más demandado. En el ámbito mundial, ya está confirmado que más de un billón de personas (16% de la población total mundial) no cuenta con acceso seguro al agua potable. También vale la pena recordar que la cantidad de agua renovable cada año es una cifra fija. Y más de tres billones (la mitad) no tienen saneamiento seguro del agua. En contraste, en Nicaragua, por el momento, abunda el agua potable aunque no esté correctamente distribuida. Dentro del territorio nacional se encuentran los dos lagos de agua dulce más grandes en América Central. En la región, Managua es la única capital que se encuentra a la ribera de un enorme recurso potencial de agua potable”.

¿Y eso qué implica?

“Que el agua potable es el petróleo del futuro. El déficit mundial sugiere que el valor de los abastecimientos de agua potable van a incrementar todos los años. En términos ambientales, el agua es más fácil de transportar por acueductos a través de largas distancias, y con menos riesgo que el llamado oro negro. Países como Nicaragua o Canadá, donde abunda el agua en su forma líquida o en su forma congelada, tendrán un compromiso ético con los otros países de Centroamérica, y del mundo, de compartir el recurso, mientras que no se pone en riesgo la seguridad nacional de Nicaragua”.

CIFRAS ESCALOFRIANTES

En más de 2,700 millones se calcula el total de personas que enfrentarán una severa escasez de agua para el 2025 si el mundo mantiene sus tasas actuales de consumo, advirtieron las Naciones Unidas en un informe presentado este año con motivo del Día Mundial del Agua.

A nivel mundial, unos 5,000 millones de personas vivirán en zonas donde será difícil o imposible satisfacer todas sus necesidades de agua potable, generando “una crisis que amenaza a dos tercios de la población de la tierra”, señala el reporte.

El documento fue divulgado en Viena por la Agencia Internacional sobre Energía Atómica, un organismo que encabeza los esfuerzos de la ONU para llamar la atención sobre la crisis mundial de agua.

Actualmente, cerca de 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua potable; 2,500 millones carecen de sanidad apropiada, y más de cinco millones mueren cada año por enfermedades relacionadas con el consumo de agua contaminada.

Esa última cifra es 10 veces superior al número de bajas en las guerras que se libran en el planeta, según el reporte.

Menos del tres por ciento del agua en el mundo es dulce, y la mayoría está atrapada en el hielo polar o en mantos subterráneos demasiado profundos.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, advirtió que la “fiera competencia nacional sobre el recurso del agua ha generado temores de que este asunto contenga las semillas de un conflicto violento”.

Por primera vez en la historia, la cantidad de personas refugiadas por problemas de agua potable (25 millones) sobrepasó la cantidad de refugiados por razones de guerra (21 millones).

ADEMÁS: Cálculos de fantasías con el agua  

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