- Gobierno, exportadores, fisco y
empresarios buscan consenso
en medidas tributarias - Retención del IR con base en precios internacionales está provocando alerta entre madereros
Mayda Isabel Meléndez [email protected]
El sector de la industria de la madera está enfrascado en una silenciosa pero agresiva negociación con las autoridades para establecer de manera consensuada un régimen impositivo, y, según los empresarios, evitar que la actividad desaparezca.
El decreto presidencial 40-2002, que impone la retención del 7.5 por ciento del Impuesto sobre la Renta (IR) sobre la madera en rollo, con base en precios internacionales, podría ser modificado en las próximas semanas si el presidente Enrique Bolaños acepta la propuesta elaborada conjuntamente entre instituciones gubernamentales y sector maderero.
Los aserríos se han convertido en retenedores de este porcentaje una vez que la madera en rollo (en bruto o sin aserrar) será procesada para la comercialización.
Miembros de la industria de la madera expresaron su desacuerdo por la puesta en práctica de dicha retención, que ya estuvo vigente desde agosto de 1999 a octubre de 2002, con el objeto de ejercer control sobre las maderas preciosas.
A diferencia de entonces, el decreto vigente, publicado en La Gaceta a finales de abril de este año, impone una retención sobre todas las maderas, incluyendo las de menor valor comercial.
El objetivo de la medida es que la Dirección General de Ingresos (DGI) pretende conocer quiénes realmente son los que generan ganancias con la madera para efectos de ejercer control sobre sus impuestos.
Santos Acosta, Subdirector General de Ingresos, explicó que si a los empleados no se les realiza una retención del Impuesto sobre la Renta (IR) sería difícil saber quién está obteniendo ingresos y a cuánto ascienden éstos.
“De la misma manera, con la retención del 7.5 por ciento se busca obtener información que de otra manera sería muy difícil obtener, pues muchos negocios relacionados con la madera son irregulares, pues algunos no entregan facturas, no llevan libros contables o no tienen establecimiento fijo”.
El principal problema denunciado por los empresarios de la madera es que la retención tiene como base los precios internacionales, los que a su juicio, superan con creces los precios nacionales. Además, la calidad de algunas maderas extranjeras supera la calidad nacional, como por ejemplo la caoba proveniente del Amazonas, de América del Sur.
José Tomás Gómez, coordinador del Programa Maderas de la DGI, explicó que los madereros elevaron sus propuestas al Ministerio de Hacienda entidad que ordenó al fisco que sostuviera reuniones con todos los sectores involucrados, a fin de hallarle solución al problema.
En las reuniones, presididas por la Secretaría Técnica Nacional de Exportaciones del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), han participado la DGI, el Centro de Trámites para la Exportación (Cetrex) y el Instituto Nacional Forestal (Inafor).
DIFERENCIARÁN LAS PRECIOSAS
Para la principal demanda, alrededor del famoso 7.5 por ciento, ya hay una propuesta que consiste en mantener intacto este porcentaje de retención sobre las maderas preciosas, entre las que se incluyen pochote, caoba y cedro real, entre otras.
En tanto, para la categoría B, como por ejemplo, coyote, roble y laurel, se impondrá una retención del cuatro por ciento. La retención baja hasta un dos por ciento para la categoría C, entre las que se cuentan el cedro macho, guapinol y níspero entre otros. Para el pino se dictaría una moratoria de 18 meses debido a que los precios están caídos por los daños a causa del gorgojo descortezador.
Otro elemento a tomar en cuenta es que hasta el momento, la base para la retención son precios internacionales. Sin embargo, en la propuesta de reforma se tomarían como base precios nacionales que el Inafor deberá establecer en coordinación de la DGI.
SILVICULTURA EN ASCENSO
Según cifras oficiales, la silvicultura o cultivo de bosques, ha mantenido un comportamiento creciente dentro del Producto Interno Bruto (PIB) durante la última década.
Estadísticas preliminares del Banco Central de Nicaragua (BCN) indican que la silvicultura generó 66,2 millones de dólares el año pasado. Diez años atrás refleja un aporte de 51.2 millones.
La participación de esta actividad pasó del uno por ciento del PIB en 1991 a 3.6 por ciento en el 2001, según los reportes de la entidad.
DGI CONTRA MORATORIA
Melvin Estrada, funcionario de la DGI, explicó que la moratoria de 18 meses aplicada al pino fue propuesta por el ministro Agropecuario y Forestal, José Augusto Navarro. El Fisco no está de acuerdo con la moratoria, por considerar que pese a los bajos precios, la madera se comercializará y se perderá la ocasión para recopilar información sobre los contribuyentes. Aclaró que la moratoria no les excluye de su posterior pago de impuestos.