- Le recomienda chequearse con su amigo, el presidente tico
Abel PachecoJosé Adán Silva [email protected]
Regresó ayer el presidente Enrique Bolaños, y en medio de una ágil estrategia de esquivar preguntas o responderlas minimizadamente, insinuó maliciosamente que el diputado sandinista ante la Asamblea Nacional, Nelson Artola, debería visitar al siquiatra presidente tico Abel Pacheco.
Durante la semana, el diputado Artola dijo en la Asamblea Nacional que Bolaños debería ser destituido del cargo de presidente por supuestas “incapacidades” para llevar las riendas del país. Bolaños le respondió ayer mandándolo donde su amigo siquiatra Abel Pacheco.
“Yo no sé de dónde sale eso, por lo menos es sólo un diputado, y parece que es el único. Yo creo que la respuesta a él es bien clara, dada por la Unión Europea. La Unión Europea por decisión propia, sin pedírselo, da un reconocimiento a la calidad de Presidencia que estoy realizando en Nicaragua, más elocuente no puedo ser…”, dijo inicialmente Bolaños, pero inmediatamente agregó que “el presidente Pacheco es siquiatra, y me dijo que él le ofrece sus servicios al diputado Artola”.
Al preguntarle si creía que las palabras de Artola representaban un acto de locura, Bolaños dijo que eso lo determinaría el presidente Pacheco “cuando lo examine”.
“Como el siguiente presidente pro témpore de Centroamérica, el presidente de Costa Rica Abel Pacheco, él también me ofreció dar sus buenos oficios para arreglar estos problemas”, dijo Bolaños.
El mandatario nicaragüense regresó de México, de la Quinta Cumbre de Presidentes de Centroamérica y México en el marco del Plan Puebla-Panamá, donde, entre otras cosas, consiguió adjudicarse la sede de esta misma Cumbre para Nicaragua en el 2004, planes y promesas de inversión en infraestructura y ampliación de visas mexicanas múltiples a hombres de negocios nicaragüenses.
AFERRADO A PENSIÓN
En otro orden, Bolaños se volvió a referir a la pensión vitalicia de más de 80 mil córdobas que recibe mensualmente en calidad de ex vicepresidente, diciendo una vez más que no renunciará a ella por considerarlo un acto legal.
“Tengo derecho”, dijo, argumentando que él no inventó la Ley donde se estableció una pensión vitalicia para presidentes y vicepresidentes de Nicaragua desde 1990.
“Lo que sí voy a enviar es una iniciativa de ley para que se acaben esos pagos para todo el mundo”, dijo, mientras calificó la pensión no sólo como legal sino también como “moral”.