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colombia.- El presidente electo de Colombia, Alvaro Uribe, instó este sábado a los empresarios nacionales dar su aporte para reducir la intensidad del conflicto armado interno, al pedir la estrecha colaboración de las compañías de vigilancia privadas con las Fuerzas Armadas.
“La empresa privada es una solución para nuestra crisis”, dijo Uribe en el marco del foro Responsabilidad Social del Sector Privado en Tiempo de Crisis, que se realiza en este puerto caribeño, a 600 kilómetros al norte de la capital.
A las empresas de vigilancia privadas les solicitó que busquen fórmulas para colaborar con las Fuerzas Armadas con miras a revertir las desmejoradas condiciones de inseguridad del país, que hoy se traducen en 3,500 muertos y 3,000 secuestrados al año.
Uribe indicó que el aporte de estas compañías serían de 160 mil a 180 mil hombres a labores que cumple la fuerza pública.
El mandatario electo enmarcó esta propuesta en su idea de capacitar a una red de un millón de colombianos para que ayuden con información que permita a los militares y a la Policía evitar masacres y ataques a poblaciones.
Uribe descartó que la estrecha colaboración de vigilantes privados con las Fuerzas Armadas se preste para la conformación de grupos paramilitares. “Estamos proponiendo que ayuden a cuidar no sólo lo privado, sino lo público y colectivo… en Colombia hay guerrilla y paramilitares por indiferencia civil”, aseguró.
Crean impuesto de guerra
El Presidente electo anunció también la presentación de una “Ley de Ingresos de Emergencia”, que crearía un impuesto de guerra para las empresas y castigará duramente a los evasores.
Uribe ha prometido elevar el número de los soldados profesionales de 55,000 a 100,000 y también duplicar el número de agentes de policía para alcanzar unos 200,000.
Pero los analistas estiman que ese esfuerzo representaría un gasto de unos 4,000 millones de dólares, algo difícil de financiar para un país que está concentrado en un estricto programa de reajuste fiscal, que tiene un desempleo superior al 15 por ciento, y con un nivel de pobreza superior al 60 por ciento.
De ahí la importancia del papel de los privados en el logro de este objetivo. “La situación de finanzas públicas es muy dramática”, reconoció el próximo gobernante, que ya ha anunciado que recortará la burocracia estatal y pedirá la cooperación internacional con tal de convertir sus promesas de mano dura en realidad.
Uribe reconoció que “la seguridad es un punto clave para la confianza de los inversionistas”, en tiempos donde los capitales extranjeros están reticentes a apostarle a un país en guerra.
Actualmente, la inversión foránea se concentra en el sector petrolero que vive constantemente amenazado por los rebeldes que dinamitan oleoductos.