Las tardes para los niños de la comunidad de Haulover son especiales, pues nada como iniciarse en la vida de pescador, que una cuerda de nylon, un anzuelo y una carnada de chacalín tirada desde el muelle de cemento ubicado frente a la entrada del caserío.
Niños de tres hasta 12 años se imaginan pescando sábalos reales de siete pies y 300 libras con sus finas cuerdas, pero igual se emocionan cuando sienten que pican los “pis pis”, cangrejos, chupetas y el adacol de apenas tres pulgadas y unas cuantas onzas. Total, en la cacerola todos sirven para hacer una deliciosa sopa.
Las bromas, los juegos y hasta las zambullidas en las quietas aguas que bajan de la Laguna de Perlas a la bahía de Bluefields y de ésta al mar, forman parte de la vida cotidiana de estos niños que en pocos años serán los pescadores y marinos que relevarán a sus padres, como ha sucedido desde que sus antepasados llegaron a estos parajes.
Haulover es una pequeña comunidad de unas 1,500 personas —en su mayoría dedicadas a la pesca— ubicada sobre la ribera del caño que comunica con el poblado de Laguna de Perlas, distante unos cinco kilómetros al sur, comunicada por una trocha donde transita el único taxi de la zona: un jeep ruso marca Was, que en la década de los años ochenta formó parte de la técnica del Ejército.