La exploción de Rossi

Edgard Tijerino M. [email protected] Desde 1974, todos los líderes goleadores en Copas del Mundo, no han podido marcar más de seis, y esa es exactamente la cifra que tiene Ronaldo, perseguido por Rivaldo y Klose, con 5 cada uno… Ni siquiera el ruso Oleg Salenko, con 5 goles en un juego contra Camerún durante el […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Desde 1974, todos los líderes goleadores en Copas del Mundo, no han podido marcar más de seis, y esa es exactamente la cifra que tiene Ronaldo, perseguido por Rivaldo y Klose, con 5 cada uno… Ni siquiera el ruso Oleg Salenko, con 5 goles en un juego contra Camerún durante el Mundial del 94, pudo superar la barrera de los seis…. Eso hace grande al italiano Paolo Rossi, quien en los últimos tres juegos de su equipo en España 82, logró anotar, tres, dos y un gol, en el cierre más explosivo del último cuarto de siglo.

ESTUVO OCULTO

Hasta el encuentro con Brasil, Rossi estaba muy lejos de justificar su presencia en el conjunto italiano. Al mantenerlo en el equipo, Bearzot parecía poco menos que un suicida. De pronto, el gran jugador que dormía dentro de Paolo, despertó. Como si la competencia le hubiera dado el ritmo que le faltaba, apareció el delantero vivo, astuto, oportunista, capaz de transformar en gol el menor descuido ajeno, la más pequeña posibilidad favorable.

COMO ERA

Se veía algo demacrado, el rostro afilado como si señalase hacia delante, casi frágil. Y es cierto, Rossi no era precisamente un atacante de gran potencia. El lo sabía. Sin embargo, reemplazaba su falta de envergadura con aquello tan indispensable en cualquier actividad: inteligencia… Consideren lo siguiente: Cuando empezó a jugar el fútbol le extirparon tres de los cuatro meniscos. “Aquella condena fue como si me quitaran la vida, mi vida, que es el fútbol. Después de la operación tuve que apelar a ejercicios que me fortalecieran los cuadriceps para poder reemplazar la ausencia de meniscos. Eso me salvó. Y cuando me condenaron, tuve que fortalecer mi fe en el futuro. Yo sabía que tenía que creer profundamente. No voy a negar que me desesperé, pero al final entendí que tendría que recuperar el tiempo perdido”, dijo sobre ese caso.

VERDUGO DE BRASIL

La “explosión Rossi” se produce frente a Brasil en duelo crucial para avanzar a la semifinal… El goleador aparece en toda su dimensión. Seguro, vivo, generoso en el esfuerzo. No solo conquista los tres goles de su equipo usando toda la gama de sus conocimientos… Veamos su agresividad: el primer gol de cabeza entrando como puntero derecho para aprovechar los espacios que dejan las subidas de Junior y las vacilaciones de Luisinho, otro robando una pelota mal jugada por Toninho Cerezo para definir con impecable seguridad: el tercero, dando rienda suelta a su instinto goleador, “empalmando” un remate débil de Tardelli… También corre, marca, ocupa espacios, arranca desde atrás, ofrece su esfuerzo en todo momento.

DOS MÁS

Italia es semifinalista y se enfrenta a Polonia. Dos goles más del “Bambino”… En el primero atropella, le pega como puede, como los goleadores que siempre opinan lo mismo. “Lo que importa es que vaya adentro, después discutimos con qué la metí”… El segundo es brillante, consecuencia de una hermosa jugada: desborde de Conti por la izquierda, centro metido y gol de Paolo… No hay duda, Rossi define como los elegidos… Después estalla de júbilo porque sus dardos han vuelto a ser decisivos para Italia y sus encendidas pretensiones.

ÚLTIMA ESTOCADA

Rossi es finalista. Tiene cinco goles igual que Rummenigge, otro monstruo sagrado. Detrás, con cuatro, Boniek. El polaco no consigue ninguno de los tres con que su equipo se clasifica tercero frente a Francia. Ahora el único enemigo era el alemán. Rummenigge, quien llega flojo a la final y sale del campo. Rossi se queda y es suyo el gol de Italia. El entrenador Bearzot quien siempre creyó ciegamente en él disfrutó su arremetida… Con ese gol en la final del 82, Rossi llegó a seis y se convirtió en la figura clave del equipo y cumbre de la Copa.

OLFATO Y SUERTE

“El gol es asunto de olfato y suerte”, dijo Rossi con sencillez hace un par de años…

“A veces el balón viene a nosotros, otras veces se niega”, en esa Copa del 82, se le dio. Fue campeón del mundo con todo Italia gritando “Pablito, Pablito”. Hay una imagen que nunca desaparece, y es la de Rossi yendo hasta una de las tribunas más pobladas de italianos en el Bernabeu y mostrando su puño crispado y el gesto fiero… Fue Rossi quien hizo posible el tercer titulo mundial de Italia…

¿Cómo olvidarlo?  

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