Educar

Evin Manuel Rosales A. Hoy que celebramos el Día del Maestro, es oportuno patentizar y felicitar a estos grandes hombres y mujeres por su loable labor; y, junto con ello, presentarles el reto que los cambios sociales en la profesión imponen. No es necesario ser experto en sociología para constatar que los cambios que ha […]

Evin Manuel Rosales A.

Hoy que celebramos el Día del Maestro, es oportuno patentizar y felicitar a estos grandes hombres y mujeres por su loable labor; y, junto con ello, presentarles el reto que los cambios sociales en la profesión imponen.

No es necesario ser experto en sociología para constatar que los cambios que ha experimentado nuestra sociedad son profundos y se producen aceleradamente. Teniendo en cuenta algunos estudios por especialistas en materia educativa, vamos a mencionar algunos fenómenos que ya están presentes y por ende representan nuevos desafíos a nuestro sistema educativo.

En primer lugar tenemos el fenómeno de la mundialización y la interdependencia, que nos presenta el reto de educar hombres y mujeres con una mentalidad abierta al mundo, capaces de valorar y convivir con otras culturas y, en definitiva, capaces de sentir cercano al diferente. Es decir educar para la ciudadanía democrática.

En segundo lugar el neoliberalismo como modelo de desarrollo y las contradicciones que genera al fomentar el crecimiento económico y al mismo tiempo provocar, a nivel mundial, la creación de una sociedad en la que los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez menos numerosos y más ricos. Entonces hay que educar para la responsabilidad social.

El fenómeno de la increencia y la falta de sentido, son dos fenómenos que crecen en nuestra sociedad de modo alarmante, el número de suicidios ha aumentado, deambulan los jóvenes sin sentido de vida y en consecuencia sin meta alguna; ante este fenómeno necesitamos educadores que tengan presente el vacío vital que experimentan muchos jóvenes y adultos en nuestra sociedad.

Por ello, para educar en la sociedad actual necesitamos contar con profesores decididos a arriesgarse y preparados para ofrecer la educación que exige y necesita nuestro tiempo —primordial papel juegan los centros de formación docente en todos los niveles en este ámbito. Pues hoy más que maestros se necesitan testigos.

Muchas veces hemos afirmado que el término educar proviene del latín “e-ducere”, que significa sacar desde adentro. Entonces, la educación vendría a indicar el arte de hacer que desde el interior del educando surja, nazca, brote, aflore, lo mejor de sí mismo, facilitar sus dotes y talentos. He ahí nuestro reto, he ahí nuestra misión, pues sólo alcanzando este cometido surgirán en nuestros cielos los resplandecientes rayos de un nuevo sol.  

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