Cacería de brujas

Luis Sánchez S.luis.sá[email protected]

Los líderes arnoldistas del PLC (seguidores del ex presidente Arnoldo Alemán) dicen que la campaña contra la corrupción es una “cacería de brujas” (o sea, una persecución política) del Gobierno contra los principales ex miembros del gobierno anterior.

La expresión “cacería de brujas” adquirió un sentido político desde la época del macartismo en los Estados Unidos de Norteamérica, después de la II Guerra Mundial, cuando en ese país se llevó a cabo una implacable persecución contra los comunistas y sus simpatizantes, y en general contra todas las personas que se consideraban progresistas, a quienes se les acusaba de ser agentes de la Unión Soviética que para entonces se expandía en el mundo y conspiraba contra la democracia estadounidense.

El macartismo o “cacería de brujas” fue instigado y dirigido por el senador Joseph McCarthy y el Comité Contra Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes; se prolongó desde 1947 hasta 1954 y en ese lapso fueron fichadas más de cien mil personas como “agentes al servicio de una potencia extranjera”; miles fueron encarcelados o colocados en listas negras laborales, e inclusive algunos científicos (el matrimonio de Julius y Ethel Rosenberg) fueron ejecutados en la silla eléctrica, acusados de ser espías de la Unión Soviética.

Era tanto el celo anticomunista de McCarthy, que llegó al extremo de señalar al presidente estadounidense Dwigth Eisenhower como sospechoso de favorecer al comunismo. Y precisamente la “cacería de brujas” de McCarthy terminó en 1954, cuando se metió con el Ejército que se molestó por la investigación de una instalación del Ejército en la que supuestamente se realizaban actividades a favor de la URSS. Tres años después el senador McCarthy murió de manera curiosa y dolorosa, al explotarle el hígado.

Al macartismo se le llamó “cacería de brujas” por analogía con la que hubo en la Europa medieval, entre 1450 y 1750, cuando más de medio millón de personas —en su gran mayoría mujeres pues de cada diez personas acusadas de brujería nueve eran del sexo femenino— fueron quemadas (en el continente) y ahorcadas (en Inglaterra) acusadas de practicar la hechicería. La “cacería de brujas” terminó en 1750, pero en los años siguientes todavía se acusó a algunas mujeres y fue la suiza Anna Gölding la última en ser quemada en la hoguera, el 17 de junio de 1782.

En Estados Unidos la cacería de brujas más famosa fue la que hubo en 1692, en Salem, un pueblecito de Nueva Inglaterra fundado en 1626 y al que le pusieron en recuerdo de la denominación original de Jerusalén. Entre junio y septiembre de 1692 fueron torturadas o ahorcadas en Salem 19 mujeres, acusadas de practicar la brujería. Al respecto, otro dato curioso es el de que dos siglos y medio después, el 5 de marzo de 1954, precisamente cuando terminaba la “cacería de brujas” del macartismo, el Congreso de Massachussets anuló el juicio que condenó a las llamadas “brujas de Salem”, cuya inocencia quedó así reconocida.

Desde entonces a toda persecución política e ideológica se le llama “cacería de brujas”, y de eso dicen ser víctimas Arnoldo Alemán y sus allegados por parte del gobierno de Enrique Bolaños que los acusa de corrupción. Pero el ex testigo de bodas de Arnoldo Alemán y su ex asesor personal, diputado Jaime Morales Carazo, aseguró que eso no es caza de brujas, sino “cacería de ladrones”.  

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