La barra brasileña apoyó abiertamente a su equipo, que ayer se clasificó a la final con una victoria de 1-0 sobre Turquía.

Explosión brasileña

Júbilo por la victoria de 1-0 de Brasil sobre Turquía Nacif ElíasAFP RÍO DE JANEIRO.- Una explosión de todos los ritmos de la música popular brasileña se desencadenó en todo el país luego del pitazo final del árbitro danés Kim Milton Nielsen confirmando la clasificación de Brasil a la final de la Copa del Mundo […]

  • Júbilo por la victoria de 1-0 de Brasil sobre Turquía

Nacif ElíasAFP

RÍO DE JANEIRO.- Una explosión de todos los ritmos de la música popular brasileña se desencadenó en todo el país luego del pitazo final del árbitro danés Kim Milton Nielsen confirmando la clasificación de Brasil a la final de la Copa del Mundo de Fútbol 2002, tras su triunfo sobre Turquía por1-0.

Esta incontenible explosión de alegría a lo largo y a lo ancho del país empezó con el gol marcado por el atacante Ronaldo en los primeros minutos del segundo tiempo de la semifinal contra los turcos.

En Río de Janeiro, la cuna de la samba, los fanáticos se concentraron desde temprano en la calle Alzira Brandao, de Tijuca, un barrio de clase media de la zona norte de la ciudad.

En esta calle sus moradores instalaron un palco y una pantalla gigante, para que los fanáticos asistiesen al partido al sonido de la ‘batería’ (orquesta de percusión) de Salgueiro, una de las más populares escuelas de samba de la ciudad.

Unas cinco mil personas cantaron y bailaron al término del partido. Mucha gente se vestía con los más pintorescos trajes.

Uno de estos participantes, prestó un homenaje a Falcao (Paulo Roberto, ídolo de la Roma, Italia), con una imitación de la Copa Jules Rimet en las manos. “Yo ya garanticé mi Copa. Hoy es el turno de Brasil garantizar la suya”, dijo el hincha.

Sin embargo, el tiempo lluvioso apartó a los hinchas de los bares y restaurantes y otros puntos de concentración. La mayoría prefirió permanecer en casa.

En la calle Alzira Brandao al comenzar el partido había poco más de 1,500 personas, pero unas 5,000 al término del cotejo. Durante el partido contra Inglaterra se habían concentrado unos 15,000 hinchas.

Los fanáticos brasileños acompañaban con preocupación las incidencias de los primeros 45 minutos y se preguntaban qué pasaba con Ronaldo, el astro del Inter de Italia, que durante la primera mitad casi no había tenido participación en el juego (luego fue reemplazado por Luizao a los 68 minutos).

La preocupación de extendía al funcionamiento de la zona de volantes, donde los turcos establecían superioridad.

Luego de un primer tiempo que generó preocupación en los hinchas, el gol de Ronaldo a los 49 minutos desató la locura y todo se tiñó de auriverde.

En Paulista, ciudad de la región de Recife, capital de Pernambuco, donde el ídolo Rivaldo fue educado, el músico Dominguinhos, con su “sanfona” (bandoneón) hizo bailar y cantar a la gente desde un palco montado en la principal plaza, llena de fotos del hijo famoso.

Todas las ciudades del país festejaron ruidosamente y con mucha pirotecnia este triunfo sobre los turcos, que llevó a los brasileños, incluyendo a los menos fanáticos, a augurar “penta campeón”, el título que los auriverdes buscaron en Francia-98 sin lograrlo. Ahora quieren ratificar que “Brasil es absolutamente el país del fútbol”.

DECEPCIÓN EN ESTAMBUL

La decepción y el silencio se adueñaron de la tarde de ayer en Estambul luego de la derrota de la selección turca de fútbol en semifinales de la Copa del Mundo frente a Brasil 1-0.

“Tengo ganas de llorar. No pudimos superar la dominación brasileña. Jugamos bien pero no pudimos marcar. Es el destino”, dijo, con la voz quebrada, Mehmetcan, de 26 años, al salir del café Keyifli, en la parte europea de Estambul.

El silencio dominaba el establecimiento y muchos de los clientes mostraban ojos vidriosos por el llanto contenido. Fue un buen partido, los muchachos dieron batalla, pero el resultado… bueno ya sabe”, comentó Derya, de 25 años y quien estaba vestido con la casaca de la selección.

Menos dramático Aysegul, de 29 años, opinó: “Jugamos bien, pero los brasileños tienen más experiencia. De todas formas esta muy bien haber llegado a semifinales”.

En la plaza de Taksim, sitio tradicional de festejos, algunos centenares de personas habían comenzado a disgregarse en silencio, con banderas enrolladas bajo sus brazos e indiferentes a un puñado que quería festejar el poder luchar este sábado por el tercer puesto del Mundial.  

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