Con una asistencia de 224 de sus 411 convencionales, la convención extraordinaria del Partido Liberal Constitucionalista, celebrada este domingo pasado en el Hotel Holiday Inn, excedió las expectativas de sus organizadores. Como es sabido, un grupo de liberales liderados por el Dr. José Rizo Castellón, Vicepresidente de la República y Presidente honorario del PLC, se ha lanzado de lleno a rescatar al Partido Liberal Constitucionalista del control absoluto y personal al que lo tiene sometido del ex presidente Arnoldo Alemán.
La convención extraordinaria desconoció la dirigencia partidaria que había figurado hasta entonces, y en su lugar eligió una nueva junta directiva nacional y un nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Para todo efecto práctico, esta elección hace que el PLC tenga de momento dos directivas y dos comités ejecutivos, y el caso tendrá que ser conocido por el Consejo Supremo Electoral (CSE), donde la facción de Alemán tiene control absoluto. Como se sabe, el CSE, integrado por siete miembros, es el resultado del pacto de 1999 entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega. Cuatro de sus magistrados responden al Partido Liberal y tres al Frente Sandinista, por lo que se espera que las nuevas autoridades partidarias serían desconocidas si los cuatro magistrados liberales votan en bloque.
Pero los liberales que buscan sacudirse el yugo de Arnoldo Alemán han dicho que solicitarán que uno de los magistrados liberales, el licenciado Mauricio Montealegre, se inhiba de conocer el caso porque es uno de los convencionales que fueron nombrados “de dedo” hace unos días en la Hacienda El Chile, de Alemán, para sustituir a los convencionales que fueron legítimamente electos hace tres años, y que fungen como tales mientras no sean removidos de sus cargos por una convención. Y fueron éstos quienes mayoritariamente decidieron hacer el cambio de autoridades este domingo pasado.
Los otros tres magistrados que responden a las señas de Alemán son el doctor Silvio Américo Calderón, el ingeniero Jorge Incer Barquero, y el doctor Roberto Rivas Reyes. De estos tres, se considera que sólo uno de ellos, el ingeniero Jorge Incer, es el que posiblemente podría actuar con independencia de criterio a la hora de decidir sobre este caso. Si Mauricio Montealegre es inhibido, y Jorge Incer reconoce lo actuado por la convención extraordinaria, el control del PLC podría pasar a las nuevas autoridades, siempre y cuando, por supuesto, los magistrados que responden al Frente Sandinista también lo hagan. Esto es algo que estaría por verse, ya que al Frente Sandinista le interesa que continúe Alemán al frente del PLC.
Pero ya sea que el CSE reconozca o no a la nueva dirigencia, el hecho cierto es que un buen número de liberales ha dicho un basta ya a las pretensiones continuistas de Alemán. Esos liberales sienten que no es justo que por unos cuantos que han cometido actos delictivos, se acuse al liberalismo de encarnar todo lo que es corrupto, y por esa razón están conscientes de la urgencia de tomar las riendas del partido y demostrar que eso no es cierto. No obstante, Alemán y sus seguidores, no parecen dispuestos a escucharlos, y mucho menos a abdicar a la dirección del PLC, y por eso están preparándose para una convención que celebrarán el 11 de julio próximo en la ciudad de Granada, valiéndose para ello de los convencionales nombrados “de dedo”.
La facción de Alemán acusa a la de Rizo de estar dividiendo al partido. Rizo y sus seguidores, por su parte, consideran que el desprestigio de Alemán es tal que su insistencia en permanecer al frente del PLC, y su ambición de postularse para Presidente de la República en el 2006, sólo podría llevar a la pérdida del poder a manos del Frente Sandinista. Pero todavía falta mucho tiempo para las próximas elecciones. Mientras tanto, le queda un buen tiempo a los liberales para decidirse si continuar apoyando a Arnoldo Alemán, que representa la esencia de la corrupción, y hundirse junto con él en las elecciones del 2006, o apoyar a aquéllos que han demostrado querer un liberalismo limpio que no pueda ser atacado por sus adversario de actos de corrupción, y ayudar a mantener el sistema democrático en Nicaragua.