- Técnico holandés ha triunfado con los coreanos
John PyeAP
SEÚl.- Guus Hiddink es la clase de técnico que impone su voluntad a través de un estricto régimen disciplinario, de entrenamientos día y noche, gritando órdenes a los jugadores.
Ese es el sello de presentación del técnico holandés de 55 años y que tiene Corea del Sur en las semifinales de la Copa Mundial.
Los coreanos no habían ganado un solo partido en cinco copas mundiales anteriores, pero en este torneo ya suman cuatro, con un empate.
Criticado inicialmente por sus métodos severos, Hiddink es considerado un genio y un héroe nacional en Corea.
Una seguidilla de victorias sobre Portugal, Italia y España todos equipos que en algún momento se codearon como favoritos a alzarse la Copa—ha alimentado la confianza de un país entero para el choque de semifinales frente a Alemania, una selección con tres títulos mundiales en sus vitrinas.
El ganador disputará la final del domingo en Yokohama ante el triunfador de la otra semifinal, entre Brasil y Turquía.
Hiddink Corea es capaz de ganar dos partidos más. Su estilo de dirigir combina su convicción de se necesita ser severo con los jugadores.
Aparte de holandés, Hiddink habla español y da sus instrucciones por medio del inglés, el idioma predilecto de sus jugadores.
La tarea de traducir le corresponde al cuerpo técnico, pero sus ademanes y no necesitan de ayuda alguna para ser comprendidos.
Hiddink condujo a Holanda a las semifinales de Francia 98 y ahora lleva el honor de ser el primer técnico en dirigir a dos selecciones diferentes a la ronda de los cuatro mejores en el mundial.
El secreto de Hiddink es bastante sencillo: entusiasmo y absoluta atención por parte de la jugadores.
En Francia, el equipo holandés dirigido por Hiddink trituró 5-0 a Corea del Sur, forzando el despido del técnico coreano Cha Bum Kun.
Impresionado por su trayectoria, con varios títulos de liga en Europa con el PSV Eindhoven y el Real Madrid, la federación coreana le hizo una oferta.
Hiddink aceptó con un salario anual de un millón de dólares y un “bono” no especificado por la clasificación a la segunda ronda.
El bono sin duda será muy jugoso. Además, le han ofrecido como obsequio una casa de verano en la isla turística de Chejú, vuelos gratis con la aerolínea nacional y seguramente se bautizarán calles con su nombre, y hasta se le erigirá una estatua.
Recién hace seis meses, Hiddink se veía de figurillas al mando de la selección, cosechando dos derrotas por goleada 5-0 ante Francia y la República Checa.
Pero el péndulo empezó a inclinarse en los partidos de fogueos previos al mundial, incluyendo un empate 1-1 con Inglaterra.