Fernando A. Malespín Ferreti
Se está vendiendo la idea con mucha insistencia de que si no hay pacto apoyado en tres patas el país se derrumba estrepitosamente. Directivos del PLC son los más interesados en el negocio político porque carecen del oxígeno que genera la amplia disidencia liberal.
Aparentemente el pacto tripartido garantizaría el despegue económico de la nación, pero se trata de una maniobra o chantaje que sólo beneficia a los patrocinadores de la idea porque tienen cuentas pendientes con la justicia.
Si el PLC y el FSLN tienen en sus manos tres poderes del Estado, Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Electoral, producto del pacto Alemán-Ortega, más la Contraloría General de la República y la Fiscalía General de la República ¿para qué quieren más poder?
Sencillamente porque les hace falta lo más importante, que es el poder moral de la opinión pública debido a las enormes colas que arrastran para vergüenza y desprestigio de Nicaragua.
En cambio el gobierno del presidente Bolaños, que sería la tercera pata del pacto, cuenta con la confianza plena del pueblo nicaragüense, lo que fue demostrado en las urnas electorales y la simpatía y solidaridad de la comunidad internacional.
La inmensa mayoría del pueblo nicaragüense que eligió a don Enrique no sólo está pendiente del cumplimiento de sus promesas para lograr el disfrute de una vida digna, sino de cualquier intento malévolo de los pactistas corruptos.
Toda maniobra sucia que entorpezca el trabajo patriótico y bien intencionado del Gobierno de la República será considerada como una agresión directa al pueblo nicaragüense.