- El viernes 14 de junio, a las 10:39 de la mañana, un temblor de 5.2 grados en la escala de Richter, sacudió a la subregión del Triángulo Minero, en la RAAN, marcando el inicio de una cadena de sismos que tienen en vilo a una población que no está acostumbrada a este tipo de fenómeno. Mientras tanto, dos especialistas advierten de los peligros a que se enfrenta la población ante eventuales movimientos telúricos.
Heberto Jarquín ManzanaresCORRESPONSAL /TRIANGULO [email protected]
“Los costeños estamos acostumbrados a convivir con inundaciones, desbordamientos de ríos, tormentas tropicales y huracanes, pero nunca imaginamos que un día la tierra temblaría y que nuestras casas podrían caernos encima”.
Esta expresión de Daniel Castrillo, un mískito de Alamikamba, refleja la sorpresa e incertidumbre de la población por la cadena de sismos que se han producido en los últimos días en los municipios del Triángulo Minero.
Desde el viernes 14 de junio, una serie de doce sacudidas acompañadas de truenos, se registraron en Bonanza, Rosita, Siuna y Prinzapolka, provocando el temor de que se produzca un cataclismo de grandes proporciones.
Los estudios iniciales realizados por expertos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) indican que los epicentros están ubicados en un segmento de la falla de Punta Huete, la que atraviesa transversalmente al país y llega hasta Cabo Gracias a Dios.
El ingeniero Eduardo José Mayorga Caldera, de la división de Geofísica del Ineter, especialista en amenaza sísmica y volcánica, informó que las imágenes de radar y las cartas aeromagnéticas proporcionadas por la empresa minera de Bonanza, permiten localizar los lugares donde se produjeron los eventos telúricos. “Todos están ubicados dentro de este sistema de fallas (de Punta Huete)”, señaló el especialista.
Mayorga descartó que los sismos tengan origen volcánico y propone que se instale una estación sismográfica en la zona para monitorear los movimientos telúricos. “La gente tiene que estar consciente de que este fenómeno es natural y va a perdurar hasta que haya desaparecido la humanidad. No hay razón para caer en el alarmismo”, indicó.
MINAS AMENAZADAS
Desde fines del siglo XIX (1880), los suelos del Triángulo Minero han sido perforados para explotar los ricos yacimientos de oro que se localizan en la zona. El manto aurífero se encontraba a ras de tierra, pero con el paso del tiempo fue necesario excavar a mayor profundidad para encontrar el metal dorado.
A inicios del siglo XX, la minería artesanal fue sustituida por la industrial, que utiliza explosivos y excavadoras mecánicas que al paso del tiempo van dejando grandes oquedades y profundos orificios en diversos puntos de la geografía local.
El geólogo Adrián Urrutia Mendoza analizó durante varios años los efectos de la minería en el municipio de Siuna y llegó a la conclusión de que las fallas que eran perforadas para extraer la roca de donde se obtiene el oro, han quedado debilitadas, lo que favorece que se produzcan eventos sísmicos. “En todas estas fallas hay energía acumulada que al liberarse produce movimientos telúricos”, explicó.
Urrutia informó que “en 1981 se hizo un experimento con explosivos en una galería subterránea, ubicada a 150 pies de profundidad. La explosión provocó un sismo de 5 grados en la escala de Richter que rompió ventanas de cristal, espejos y vajillas. Los muebles de las oficinas que se encuentran en la periferia del epicentro, volaron por el aire”.
El geólogo sostiene que los barrios ubicados al norte y al sur de la ciudad de Siuna, se encuentran encima de los túneles de la antigua mina, y que un terremoto de una intensidad de 8 grados (escala Richter) puede provocar el hundimiento de bloques urbanizados.
Añade que otro peligro adicional lo constituye la laguna enclavada en el centro de la ciudad, ya que está a un nivel superior que los barrios bajos, y podría desbordarse por efecto de un movimiento telúrico.
“Esta laguna está ubicada en la cavidad de una antigua mina a cielo abierto y está enlazada con el pozo y los túneles inundados que atraviesan el subsuelo de Siuna. Sugiero que se construyan desaguaderos para disminuir los riesgos de inundación”, acotó Urrutia.
UN RUSO Y UN NICA MUEREN APLASTADOS
Adrián Urrutia relató que el 5 de enero de 1990 se realizaron excavaciones en la comarca San Pablo, ubicada en la periferia sur de Siuna, para valorar la posibilidad de reactivar el complejo minero, sin embargo, la fragilidad de los suelos quedó demostrada por un hecho fatal: un ingeniero ruso de nombre Serguei Kusmenko y el obrero nicaragüense Carmelo Martínez murieron aplastados por toneladas de piedra que se desprendieron accidentalmente.
En todo el Triángulo Minero, unos 5,000 mineros artesanales, mejor conocidos como “güiriseros”, desafían la muerte todos los días por encontrar unas cuantas pepitas de oro, a sabiendas de que en cualquier momento pueden perecer sepultados. El geólogo Adrián Urrutia advierte que ahora que se inició el fenómeno sísmico en la zona, se incrementan los peligros de accidentes.
La urbanización en laderas de cerros erosionados por la industria minera pone en peligro a un segmento importante de la población que vive amenazada por potenciales deslizamientos de tierra. “Antes, sabíamos que las lluvias podían causar deslaves, pero un terremoto es difícil de predecir, por eso no es conveniente urbanizar esos lugares”, indicó el delegado de Defensa Civil en la RAAN, capitán David López.
Aunque el experto del Ineter, ingeniero Eduardo Mayorga descartó que los sismos que se han registrado en el Triángulo Minero, tengan relación con actividad volcánica, Urrutia aseguró que la abundancia de oro en esta zona del país tiene su origen en rocas ígneas que datan de períodos prehistóricos, particularmente el terciario y el jurásico, cuando había volcanismo intenso en todo el planeta.
TRABAJANDO EN LA PREVENCIÓN
El coordinador de la Defensa Civil en la Región Autónoma del Atlántico Norte, capitán David López López, informó que se están activando los Comité de Emergencia en el Triángulo Minero de cara a la cadena de sismos.
-“Esta zona estaba considerada como una de las más vulnerables ante los efectos de los desastres naturales porque cada invierno eran previsibles las inundaciones, pero con la aparición de la actividad sísmica nos vemos obligados a incrementar las medidas preventivas porque los riesgos de una catástrofe se incrementan”, explicó.
-“Trabajamos en la activación de los Comités de Emergencia, capacitamos a los brigadistas de auxilio, búsqueda, salvamento y rescate, y monitoreamos la secuencia de sismos”, añadió.
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