Mercedes Gordillo
La noche del sábado 15 de junio recién pasado en el Teatro Nacional Rubén Darío tuve el agrado de presenciar el concierto: Lo Esencial de Norma Elena Gadea, en ocasión del lanzamiento de su último disco CD.
Fue una noche especial de cantos y encantos. El teatro lleno, los tres palcos y platea parecían hervir de emoción ante el talento de Norma Elena. Su voz, presencia, temple, el dominio escénico que posee, su repertorio y entrega, cautivaron a los asistentes, pues ella tiene el don de despertar la sensibilidad del público.
El espectáculo resultó intenso y colorido, luces manejadas por Pedro Hidalgo con gran acierto y contraste inundaron de magia el escenario de la Sala Mayor. Así como la proyección de imágenes en una pantalla, realizada por Ernesto Rodríguez Salazar. Fotos sacadas de algún álbum íntimo, María Candelaria, su hija, como niña de meses hasta su actual y bello presente. Los padres: Doña Carmen Avilés y Don Heriberto Gadea, poseedores ambos de voces espléndidas. Fotos en sepia cargadas de memorias reveladoras de una vida familiar compuesta por personas íntegras y dotadas.
El acompañamiento del extraordinario guitarrista Eduardo Araica, rasgando las cuerdas con pasión y calidad. Él y Norma Helena han conformado un equipo en 12 años de experiencia mutua, alcanzando un acoplamiento profundo. Se deslizan fluidamente las cuerdas vocales de la cantante y las de la guitarra de Araica.
En cuanto al sonido, éste se convirtió en otro elemento esencial, tres personas del grupo Staccatto: Percusión, Gabriel Fonseca; Bajo, Luis Emilio Martínez y en los teclados Hugo Castilla, en un trasfondo controlado y eficiente, en el tono justo realzaron la voz de la cantante sin opacarla.
Este logro se debe en gran medida al trabajo e interés de Carlos Mántica C. y Roxana su esposa. Desde sus oficinas de producción han obtenido un resultado digno de un país más avanzado que el nuestro. Desde su Compañía Mántica Waid han realizado un aporte para el arte nicaragüense.
Para terminar deseo expresar mi satisfacción y orgullo por esta presentación. He visto a Norma Elena Gadea caminar en forma ascendente, llevando su carrera con tesón, modestia y afán de superación. Ha enfrentado toda clase de vicisitudes. Torpes críticas políticas de distintos bandos y en el gremio artístico: celos, envidias. Sin embargo Norma Elena ha sabido sortear inteligentemente los problemas. Ha triunfado en escenarios nacionales y extranjeros, produce discos de gran belleza y extiende sus alas como corresponde a una representante mayor del canto.
Ha presentado un concierto sin antecedentes en Nicaragua, un espectáculo de primera calidad digno de los buenos teatros del mundo.
La autora es escritora.