EFE
SHIZOUKA.- Los tambores y los cánticos de miles de seguidores ingleses dominaron ayer las gradas del estadio Ecopa, de Shizuoka, desde el comienzo del partido entre Inglaterra y Brasil, con una afición mucho más ruidosa que la de los brasileños.
Aunque en los aledaños del estadio abundaban las banderas verdes y amarillas de los numerosos residentes brasileños desplazados a Shizuoka, dentro del campo el grito que dominó fue el “England, England, England” desde que terminó el himno británico.
El gol de Michael Owen en la primera mitad espoleó más aun a la afición británica, de unas 7,000 personas, una de las más ruidosas de las que se han desplazado a Japón, un país donde cantar en los estadios es algo poco común.
El desplazamiento de seguidores desde Tokio, Yokohama y otras ciudades hacia Shizuoka llenó los trenes de aficionados que, privados de la posibilidad de beber dentro del estadio, viajan pertrechados con latas de cerveza desde la mañana.
En los trenes de alta velocidad que recorren Japón de este a oeste se veían a los habituales hombres de negocios, con chaqueta corbata y rostro serio, sentados al lado de los futboleros, con caras pintadas y camisetas de sus respectivos equipos.
Los seguidores brasileños, unos 3,000 dentro del estadio y varios miles que no consiguieron entrada fuera de él, estuvieron agazapados hasta que la genial jugada de Ronaldinho y el gol de Rivaldo al filo de la primera parte que les permitió una alegría primera parte dominada por los ingleses.
De nuevo se atrevieron a viajar al estadio Ecopa algunos aficionados sin entradas que, apostados en las estaciones e inmediaciones del campo, portaban carteles pidiéndolas en los últimos minutos.
El ambiente cordial dominó dentro y fuera del campo, con algunos seguidores japoneses haciéndose fotos al lado de ingleses o brasileños, según sus preferencias.