Estimada Psicóloga:
Tengo un problema con mis hijas (una tiene 16 años y la otra 14), mi preocupación es porque la mayor le tiene un gran resentimiento a su papá, inclusive me ha manifestado con palabras indirectas que lo odia, en cambio la otra lo quiere mucho, pero también estoy sintiendo que está empezando a tener cierto resentimiento.
Me ha hablado de que su papá ya no se preocupa por ellas, le he respondido que él ya eligió con quién quedarse y es con su amante, estoy segura que yo hasta cierto punto tengo algo de culpa de que ellas tengan ese sentimiento hacia él.
Nosotros nos casamos en septiembre de 1984 y permanecimos juntos hasta 1997, sin embargo desconocía que mantenía una relación con una compañera de trabajo.
Ella fue quien me dijo de la relación de ambos, desde ese momento sentí que todo se me vino abajo y me desubiqué completamente, una vez en casa le pedí explicaciones y él me dijo que no era verdad que no tenía nada con nadie.
Sus ausencias por las noches se hicieron más frecuentes y los fines de semana (sábado) se iba en cuento, me iba a trabajar, porque siempre he trabajado los sábados y él no, dejando solas a las niñas y él no era así, era bien responsable.
Siempre era muy cariñoso, me ayudaba a compartir los quehaceres de la casa, sus problemas eran míos y los míos de él, cuando podíamos salíamos a pasear con las niñas, durante este problema salí embarazada y tuve el varón que siempre quiso.
A pesar de esto el problema se agudizó hasta el extremo que casi nos matamos.
Respuesta:
Has dado ya el primer paso para tu recuperación, y es el darte cuenta de que existe una situación que hay que atender y priorizar. Has dado ya tu primer paso a tu crecimiento personal.
Tu situación también tiene que ser analizada desde una perspectiva de género, y para esto es necesario que reconozcas que antes de ser madre sos mujer y persona, con tu propia historia. Y por ser mujer (y es por esto que te menciono lo de género), es que también es necesario revisar qué tanto has interiorizado y hecho tuyos aquellos mensajes que directa e indirectamente nos hacen responsables a nosotras las mujeres de las causas y consecuencias de las experiencias que vivimos.
Cuando se establece una relación de pareja y de ésta nacen hijos, las cosas y situaciones que se deriven las generan las actitudes, gestos, mensajes y palabras que ambos aporten a la relación como pareja y al rol de madre y padre.
Maximizar lo que vos hiciste o dejaste de hacer o decir, contribuye a seguir legitimando aquel mensaje de que “los hombres no saben lo que hacen, no pueden responsabilizarse”.
Con esto constantemente se están justificando sus actitudes, y con esto entonces no estoy planteando que la única responsabilidad es toda de ellos, sino que hay que darle y asumir la cuota que a cada quien le corresponde.
Te planteo esto, porque te percibo asumiendo toda la responsabilidad (“culpa”), de lo que piensan y sienten ahora tus hijas.
Ellas tienen ya una edad en la que cualquier persona es capaz de elaborar su propia conclusión de los hechos, basado en los comportamientos, compromisos y responsabilidades coherentes o no que vos como mamá y él como papá asuman ante ellas.
La consistencia en las palabras y los hechos, la calidad de la relación, el respeto por sobre todas las cosas que ambos asuman hacia ellas, porque antes que nada lo único claro que debería de existir es que aunque la relación de ustedes como pareja no haya funcionado o resultado como tal vez vos lo esperabas, la única verdad indisoluble será siempre que él siempre será el papá de ellas y ellas las hijas de él.
Todos estos van a ser elementos que ellas tomen en cuenta para valorar, cuestionar o demandar a la hora de pedir cuentas o hacer conclusiones.
Tal vez esto no disminuya completamente tu angustia, pero quizás podrías retomar lo que te sirva, por que en la medida en que vos estés mejor y menos tensa, en esa medida podrás construir y plantear posibilidades que fortalezcan tu relación con tus hijas, y a la larga pueda cumplirse lo que a vos más te preocupa: que en ellas queden secuelas negativas.
La responsabilidad es de ambos (vos y él), como adultos. Si ya la separación es definitiva, hay que asumir la situación en la medida en que menos las afecte a ellas. Pero si esto no lo has trabajado personalmente las dificultades para proyectarle a tus hijas algo que no pensás y sentís se van a hacer ver.
Considero también que el detalle va a estar en que seas honesta con vos y con ellas también. Trabajen la separación las tres, procesen el duelo, vívanlo, siéntanlo, para que no queden en ustedes resentimientos que a la larga no las dejarán vivir.