- Analistas peruanos analizan perspectivas
AFP
LIMA.- Alejandro Toledo enfrenta su peor crisis en sus cortos once meses en el poder, bajo un clima de creciente tensión social que hace temer por el futuro de la frágil democracia peruana.
La situación es compleja, además, porque en noviembre el país celebrará por vez primera elecciones regionales junto a las municipales de rigor, y según todos los pronósticos el gobierno las perdería, lo que conllevaría una nueva tendencia de fuerzas y trasladaría la atención del Parlamento a las nacientes regiones.
NI POPULISMO NI AUTORITARISMO
Según analistas, Toledo tendrá que hilar fino para no caer en la tentación populista ni en la tentación autoritaria para superar las expectativas sociales que lo desbordan.
“El escenario es extraordinariamente muy complicado y las perspectivas de un arreglo satisfactorio para ambas partes no asoman claras”, declaró a la AFP el sociólogo y comentarista de televisión Santiago Pedraglio al evaluar la situación de protestas y movilizaciones desatada en el sur del país por la privatización de dos empresas eléctricas (Egasa y Egesur).
Pedraglio estimó que el gobierno debe buscar una “fórmula mixta” en determinadas subastas para desactivar las protestas, ya que en 2003 le espera —según el actual panorama electoral— un año difícil, porque Toledo deberá negociar con los gobiernos regionales cualquier privatización.
Felipe Ortiz de Zevallos, de la prestigiosa consultora Apoyo, destacó que el reto de Toledo en los 44 meses que le quedan como presidente será tranquilizar a los mercados fijando un rumbo en cuanto a su gestión. “Hasta ahora ha demostrado una insuficiente incapacidad para administrar sus (propias) demandas partidarias”, acotó.
“FABRICANTE DE SUEÑOS”
“Prometió demasiado, fue un fabricante de sueños, y en el poder descubrió la dura claridad del desengaño. Como presidente no ha sido un desengañador eficaz”, dijo.
El error de Toledo fue ser muy ambicioso y tener poca conciencia respecto de los límites de lo posible en pos de satisfacer a todos los auditorios para cosechar votos, comprometiéndose con unos (en el extranjero) a privatizar, mientras que a otros (en el plano nacional) decía lo contrario”, indica el economista en su revista Perú Económico.
El economista independiente Augusto Álvarez sostiene que las privatizaciones son positivas para la economía peruana y que “las protestas se deben a las exageradas promesas electorales de Toledo”.