Las tensiones existentes en las filas liberales no se pueden ocultar. La pugna un tanto encubierta que se venía dando entre el presidente Enrique Bolaños y el ex presidente Arnoldo Alemán se destapó por completo y se puso al rojo vivo esta semana, cuando ambos se lanzaron acusaciones mutuas a través de los medios de comunicación. Pero en estas últimas semanas se ha puesto también de manifiesto una pugna por el control del Partido Liberal Constitucionalista mismo.
Los liberales interesados en la renovación de su partido están siendo liderados por el doctor José Rizo Castellón, quien es Vicepresidente de la República y presidente honorario del PLC. Estos han manifestado su oposición a la forma arbitraria, personalista y dictatorial con la que el doctor Alemán está conduciendo el partido, y solicitaron a la dirección del PLC la convocatoria a una convención extraordinaria para ventilar esa situación. Los liberales inconformes aprovecharon un artículo de los estatutos que dice que puede convocarse a convenciones extraordinarias siempre y cuando éstas sean solicitadas por un mínimo de un 25 por ciento de los convencionales.
No obstante, y a pesar de que ese requisito fue debidamente llenado, la solicitud fue desestimada por los oficiales del PLC, y le informaron a los solicitantes que ni siquiera pueden hacer tal petición porque ya no son convencionales. El doctor Rizo y demás interesados en la convocatoria consideran que esa decisión es una arbitrariedad más del doctor Alemán, porque ellos siguen siendo convencionales mientras la gran convención no los sustituya. Ante esa situación, han decidido seguir adelante con la convención extraordinaria. Esta se efectuará el próximo domingo 23 de junio en la ciudad de Managua, mientras que la convención arnoldista se realizará el jueves 11 de julio en la ciudad de Granada.
Lo que está sucediendo en las filas del liberalismo no es nada nuevo. En los años setenta, el doctor Ramiro Sacasa Guerrero encabezó un movimiento que se oponía a que el partido continuara secuestrado por el general Anastasio Somoza Debayle, como muchos consideran ahora que lo está por el doctor Alemán. En aquel entonces Sacasa Guerrero no tuvo éxito y el Partido Liberal Nacionalista se desplomó junto con Somoza cuando éste perdió el poder.
A juicio de algunos analistas políticos es posible que la historia se repita y que el Partido Liberal pierda otra vez el poder —esta vez por la vía electoral— si el ex presidente Alemán insiste en continuar usándolo como un simple instrumento de sus ambiciones e intereses personales. Eso podría significar un rudo golpe no sólo para el Partido Liberal, sino también para la causa misma de la democracia, ya que, lo más probable, es que sería el Frente Sandinista el que lo sustituiría en el poder.
El doctor Rizo y los liberales que lo apoyan están conscientes de ese peligro, y con tacto y buen juicio están tratando de evitarlo. Algunos miembros de la Internacional Liberal, como el destacado escritor y analista político, Carlos Alberto Montaner, también lo han percibido. Montaner incluso le escribió una carta al doctor Rizo expresándole su simpatía por el intento renovador dentro del Partido Liberal Constitucionalista.
Lo que esos liberales pretenden es que se convoque a un plebiscito para elegir democráticamente —y no “de dedo”— a nuevos convencionales que, a su vez, procederían a elegir a los nuevos dirigentes del PLC. Como se puede ver, se trata nada menos que de un genuino esfuerzo democratizador, por lo que nos es extraño que Alemán y su camarilla se opongan. Ellos saben que de darse el plebiscito perderían el poder de inmediato.
Es tal el control que Alemán tiene sobre el PLC que en la convención del 11 de julio próximo se eliminará de sus estatutos la disposición que prohíbe que pueda volver a ser Presidente de la República un miembro del partido que ya haya ocupado ese cargo. Con la reforma de ese estatuto quedan abiertas las puertas para que Alemán busque la reelección en el 2006. No hay duda de que el Frente Sandinista debe de estar brincando de gozo, porque una nueva candidatura de Alemán le aumenta considerablemente sus probabilidades de recuperar el poder.