Gobierno desajustado

Freddy Potoy [email protected]

El gobierno del presidente Enrique Bolaños desde que cumplió los tres primeros meses de su mandato, luce desajustado en varios aspectos. Puede ser porque él a veces no hace caso, o, porque a momentos sus asesores no aciertan.

Conservadoramente puedo mencionar algunas situaciones en las que de forma general, el gobierno se ha visto mal.

La destitución del procurador especial Alberto Novoa inició la percepción negativa de las actitudes del gobierno. Hay quienes ironizan diciendo que se hizo del excelente abogado penalista, un “Súper Novoa”. Lo cierto es que quien hizo un símbolo de Novoa, es la misma falta de valores, rectitud, honestidad, profesionalismo y decisión de hacer las cosas bien en la administración pública. Si al menos existieran 10 Novoa más en el gobierno dispuesto a jugarse “todo por el todo”, y no a estar intrigando, serruchando pisos, devengando sueldazos, estipendios, viáticos y cuantas prebendas más les dan sus cargos públicos, las cosas serían distintas.

El gobierno ha querido que se le agradezca que el golpe contra el bolsillo con el alza energética no fue del 31 por ciento, sino del 8 por ciento; y luego lanza una iniciativa de Ampliación de la Base Tributaria, que no es más que un paquete cargado de alza en los impuestos para que sea aprobada en la Asamblea Nacional. El gobierno ha querido manejar esto con sus eufemismos y les ha llamado “medidas tributarias”.

Pero mientras el gobierno ciñe la cintura a la población, Bolaños no siente estas medidas porque además de recibir su salario de Presidente de la República y todos los beneficios de su cargo, también el Estado le da un sueldo neto de 80 mil 539 córdobas mensual en concepto de pensión vitalicia como ex Vicepresidente de la República. Claro, así es fácil aprobar alzas de impuestos.

Tampoco se ha sentido un fuerte despegue en la política agraria de este país, hay crisis de medicinas, el gobierno da bandazos en su política de comunicación interinstitucional, se percibe que no hay una solvente organización y disciplina para gobernar al país. El gobierno refleja una falta de previsión, planificación y ejecución de sus políticas; no ha sabido manejar sus crisis frente a los adversarios políticos ni los sectores sociales; en el caso del Río San Juan, Bolaños no supo manejar la situación y ha dejado un mal sabor.

El silencio sobre otros casos de corrupción que supuestamente está documentando la Procuraduría, sólo se han ido en promesas, mientras se rumora fuerte una salida negociada de la esfera política del ex presidente Arnoldo Alemán.

El asunto es que alrededor de toda una serie de hechos, se percibe que no hay un equipo sólido y solvente que trabaje por la adecuada conducción de los destinos de este país. En Nicaragua hay gente capaz de ordenar las cosas y el gobierno no debe esperar que vengan extranjeros ganando miles de dólares a decirles las soluciones que desde el inicio se debieron tomar para ajustar el destino del país.  

Editorial
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