La creación de un fondo específico para el mantenimiento de las carreteras del país es una idea que cuenta con muchas simpatías y un amplio consenso. Este último flaquea, sin embargo, cuando se trata de decidir cómo financiarlo. De momento, la propuesta más concreta se refiere al cobro de entre 3 y 10 centavos de dólar por cada galón de combustible. Se estima que por esa vía podrían llegarse a colectar unos 30 millones de dólares anuales para el financiamiento y operación del Fondo de Mantenimiento Vial (FOMAV). De hecho se dice que la ley creadora del FOMAV ya fue aprobada durante la administración anterior, y que sólo está pendiente de ser reglamentada por la Asamblea Nacional.
Creemos que un fondo como el referido es urgente y necesario. El país cuenta con 1,900 kilómetros de carreteras pavimentadas que requieren un mantenimiento constante que, en la actualidad, por falta de recursos, no se está dando. Algunos países amigos que en el pasado han brindado recursos para la construcción de algunos tramos importantes de carreteras, podrían seguir haciéndolo en el futuro si se crea el fondo. Las instituciones financieras internacionales también presionan en ese sentido. Otros países centroamericanos, como El Salvador, Guatemala y Honduras, ya cuentan con fondos similares que han dado buenos resultados.
Lo cierto es que si a cualquier carretera no se le da un mantenimiento adecuado, se deteriora rápidamente. Pero también es cierto que el mantenimiento cuesta y alguien tiene que pagarlo. Un principio sano de prudencia y de justicia impositiva establece que quienes más se benefician de un determinado servicio son quienes deben pagarlo. En este caso, son los dueños de vehículos que transitan por las carreteras quienes se beneficiarían de una red vial en mejor estado, ya que gastarían menos en repuestos, llantas y combustible, además de que podrían tardar menos tiempo para llegar de un lugar a otro.
Para financiar el FOMAV se cuenta con un capital inicial de 9.3 millones de dólares del Banco Mundial. El cobro de entre 3 y 10 centavos de dólar por galón de combustible a través del impuesto específico de consumo (IEC) lo alimentaría y lo haría operativo. Lo bueno de un fondo destinado a un fin específico es que si se maneja con transparencia y eficiencia bien puede producir en poco tiempo un beneficio neto a quienes lo financien. Eso no podría esperarse si simplemente se pretendiera cobrar un nuevo impuesto que fuera a las arcas del Estado para ser después distribuido por los políticos de la Asamblea Nacional.
Pero por otro lado hay quienes temen que la forma propuesta para financiar el FOMAV pueda tener efectos inflacionarios, ya que dicen que los transportistas subirían el precio del pasaje, recayendo el costo del fondo en manos de los usuarios del transporte colectivo en última instancia. Pero eso no tiene que ser así. No hay razón alguna por la cual los dueños de buses tengan que subir el precio de los pasajes. Hay que tener en cuenta que el FOMAV es para que las carreteras estén en mejor estado, lo que en todo caso redunda en beneficio de las unidades de transporte, y, por ende, en beneficio de los transportistas que, como señalamos arriba, gastarían menos en la operación y mantenimiento de su parque vehicular.
Lo que sí es importante tener en consideración es lo que se refiere a creación de la unidad operativa del fondo. Ella tiene que ser de tamaño mínimo y eficiente. Bien puede ser manejada administrativamente por personal existente del Ministerio de Transporte e Infraestructura, bajo la supervisión, eso sí, de una directiva compuesta por miembros del gobierno y de la sociedad civil. Habrá que evitar a toda costa la posibilidad de crear una nueva y costosa burocracia que no haría más que consumir en sueldos y salarios improductivos los recursos aportados al fondo.
La existencia de buenas carreteras es fundamental para hacer posible la operación de la economía de cualquier país, pero, en el caso de Nicaragua, donde aspiramos a que la industria turística se convierta en uno de los pilares de nuestro desarrollo económico, es sencillamente indispensable.