Las disqueras desentonadas

Douglas [email protected]

BARCELONA.- Las empresas que venden música en España quieren acabar con la piratería pero se niegan a bajar los precios de los discos, empecinadas en continuar su negocio contra las nuevas reglas de la oferta y la demanda, a riesgo de caer en una crisis grave.

Un CD con música del momento, que en el mercado regular tiene un precio de 15 dólares, puede ser adquirido por tres dólares en una esquina de Barcelona donde los inmigrantes ofrecen los discos sobre mantas que tienden en las aceras.

Esa “top manta”, como dicen los artistas con enojo cuando hablan de la venta callejera, tiene al borde de la crisis a la industria discográfica española, porque le ha quitado el 30 por ciento del mercado.

Aunque la ley prohíbe el plagio, las autoridades consideran difícil controlar la venta de música pirateada. Los vendedores aparecen y desaparecen como por magia, y, además, el negocio crece rápido porque más consumidores la prefieren.

Como han conseguido muy poco presionando a las autoridades, las empresas discográficas intentan ahora persuadir a los compradores, a través de los cantantes más famosos que comenzaron con una maratón, Día sin Música, en que relataron los daños económicos ocasionados por la piratería y el riesgo de que empiece a desaparecer la buena música.

Me pareció un poco exagerado, porque la buena música, como todas las artes, siempre existirá al margen de cuántos millones de dólares muevan las empresas que negocian con ella, también expertas en convertir a malos intérpretes en estrellas o hacer de canciones triviales un éxito de ventas.

Los consumidores españoles parecen indiferentes a los problemas de los empresarios de la música y la respuesta que más se oye es: “¡Bajen el precio de los discos!”. Las discográficas se niegan a reducirlos, argumentando que sus presupuestos están ajustados y apenas ganan.

Aquí hay otro problema que es de oferta y demanda, porque los compradores se resisten a pagar los precios de las casas disqueras y por eso van a comprar al mercado negro, estimulando así la piratería.

El año pasado fueron vendidos en España 76 millones de discos, pero sólo los piratas vendieron más de 20 millones de copias. Lo asombroso es cómo crecen las ventas de CD vírgenes para copias, que durante el año 2000 fueron de 105 millones de unidades y en 2002, en sólo tres meses, de enero a marzo, sumaron 138 millones.

Aunque la Policía impidiera todas las ventas callejeras, sería difícil para la industria discográfica recuperar el mercado que le ha quitado la piratería, a menos que baje precios, porque el acceso de la población a más tecnologías facilitará que las copias sigan circulando, incluso sin ánimo de reventa o lucro, sólo por acceder a la música a menos costo.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí