Dr. Irving Cabezas
Quiero referirme al artículo publicado el 1 de junio en la página de opinión de LA PRENSA titulado “Vivianada de la Pensión”, de la cual unos cuantos privilegiados disfrutan.
Es una vergüenza, una falta de dignidad y honor, que personas con suficientes recursos económicos personales o familiares para sobrevivir con un nivel de vida elevado, reciban una pensión vitalicia, cuando el 85% de los ciudadanos nicaragüenses no tienen suficiente para sobrevivir día a día junto con su familia.
El comentario es digno de ser alabado, pero insto al autor que mantenga el dedo sobre la llaga, para que el pueblo de Nicaragua se dé cuenta de que aquellos que se dicen defensores de sus derechos y luchadores en contra del gasto público injustificado e irregular, son los mismos que están violando esos mismos antecedentes.
Y no sólo existen esas pensiones vitalicias, además de la pensión vitalicia que como ex vicepresidente recibe el Ing. Enrique Bolaños, también debe de recibir una pensión de jubilación del Seguro Social.
Hay docenas de funcionarios públicos ejerciendo altos cargos públicos que además de sus salarios y estipendios, reciben esa pensión de seguridad social. Es necesario investigar quiénes tienen arriba de los 62 ó 65 años, que fueron funcionarios de la época somocista, de la época sandinista, de la época Chamorro, de la época de Alemán, y que tienen ese talento especial de continuar siendo funcionarios de la época Bolaños.
Hay muchos funcionarios que están recibiendo además de sus ingresos ordinarios una pensión de jubilación del Seguro Social, es decir, tienen un doble ingreso: sueldo y estipendio y pensión del Seguro Social.
Todas esas personas, mientras estén trabajando en el gobierno, no deben recibir pensiones tanto vitalicia como del Seguro Social, porque la situación económica del país no lo justifica.