- Un inusual sismo estremeció la zona del Atlántico Norte y el sector de Waslala, atemorizando a los pobladores y causando algunos daños en algunas viviendas
- Autoridades locales activan comités de emergencia municipales, pero advierten no estar debidamente preparados
Heberto JarquínCORRESPONSAL/[email protected]
Horas de angustia y temor vivieron ayer los pobladores de los municipios de Bonanza, Rosita, Siuna, Prinzapolka y Mulukukú, de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), luego que una cadena de sismos sacudieron esta zona del país.
A las 10:00 a.m. se sintió una leve vibración, media hora después, la tierra se movió incesantemente y el eco de un rugido se escuchó por todas partes. Este temblor duró unos seis segundos.
Los pobladores no se reponían del asombro por un fenómeno poco común en estos lugares, cuando a las 10:36 a.m., según el registro del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), un sismo violento de 4.3 en la escala de Richter, acompañado de roncos retumbos estremeció al Triángulo Minero, provocando la salida casi en estampida de los alumnos de las escuelas, los empleados de oficinas y los moradores de sus viviendas.
Inmediatamente se reunieron los comités de emergencia para evaluar la situación. No se reportan heridos ni víctimas, las infraestructuras con daños son el edificio de la Policía y la Iglesia Católica de Bonanza, así como la Alcaldía y el juzgado de Rosita, donde se observan grietas y persianas de vidrio quebradas.
También se reportan leves daños en los colegios de secundaria San Francisco de Asís y Róger López, en Siuna. También se desprendieron lámparas de algunas casas en Rosita y se rajaron paredes en el juzgado.
El activista de la Defensa Civil, Edwin Dávila manifestó que si el tercer sismo se ha prolongado por unos diez segundos más hubiera derrumbado unas cuantas viviendas.
Los reportes de Defensa Civil, indican que los temblores se sintieron en Río Coco y en los cayos miskitos y se estima que el epicentro puede estar ubicado en el Mar Caribe, al este de Puerto Cabezas, pero en la RAAN no existen sismógrafos para monitorear actividad telúrica.
Alejandro Morales, sismólogo de turno del Ineter, atribuyó el sismo a fallas locales de la zona.
TEMEN DESLAVES
Gente que vive en laderas y a orilla de cerros erosionados temen que se produzcan deslizamientos de tierra que podrían aplastar sus viviendas.
En Rosita, el Comité de Emergencia y el Concejo decretaron la suspensión de clases por 24 horas, también se clausuraron las labores en oficinas e instituciones durante el mismo período en previsión de nuevos temblores.
Por su parte, el Comité de Emergencia de Bonanza, solamente suspendió las actividades escolares.
Y la Secretaría del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención a Desastres, informó que se mantiene alerta ante nuevos sucesos en el Atlántico Norte.
NO ESTÁN PREPARADOS
Edwin Dávila, activista de la Defensa Civil en el Municipio de Rosita, dijo que “en el Triángulo Minero no estamos preparados para enfrentar los efectos de un sismo de gran magnitud, carecemos de equipos para búsqueda y rescate y para remover escombros, los centros hospitalarios de Bonanza y Rosita, no cuentan con cirujanos y las reservas de medicina son precarias”.
El capitán Carlos Malespín Lorente, jefe de la Policía de Rosita, en una alocución radial, dijo que es necesaria la presencia de un equipo de Ineter conformado por vulcanólogos y sismólogos para que determinen si en la zona de las minas existen fallas.
Alejandro Morales, del Ineter, dijo que esa institución estaba pendiente de los movimientos telúricos de la región. Aclaró que aunque no son tan frecuentes como en el Pacífico, si han ocurrido sismos en otros años.
De acuerdo a los registros, durante el siglo pasado —en 1918 y 1920— hubo temblores, que hicieron dormir a la población de Las Minas fuera de sus casas.
Cuando se produjo el terremoto de Managua de 1972 y el de Puerto Limón en Costa Rica, en las minas se registraron leves temblores.
(Con la colaboración de Amalia Morales)